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EDI  DANILO GUERRA:  LA HISTORIA  DE UN HÉROE
EDI  DANILO GUERRA:  LA HISTORIA  DE UN HÉROE
Escribe: Redacción Guatemala

EDI DANILO GUERRA: LA HISTORIA DE UN HÉROE

Redacción Guatemala
La angustia de no poder pagar las deudas familiares me obligó a marcharme, no era mi sueño, pero me tocó irme…

Esta es la historia de Danilo Guerra, futbolista y seleccionado nacional, quien tuvo que emigrar en busca de sus sueños en 2008, pero no fue sino hasta que volvió, que vio realizados sus anhelos, al ser reconocido como el mejor jugador del Torneo Apertura 2015 y luego ser parte del Club Municipal.

 

 

Fernando Villalobos

fvillalobos@cronica.com.gt

 

 

Nació el 12 de diciembre de 1987 en Santa Ana, Petén, un municipio con menos de 15 mil habitantes y sin equipo de futbol federado. Edi Danilo Guerra (28), como todos los niños y jóvenes de su edad, gustaba y practicaba este depor­te, pero sin ninguna formación técnica. Su vida; sin embargo, principió a cam­biar a los 15 años.

 

Su amigo Erick Márquez le invita a jugar en las especiales de San Benito, en donde pronto escala al primer equipo y a los 17 años debuta en Primera División, pero lejos estaba de tener su vida resuel­ta. Doña Betty, su madre, enfrenta pro­blemas económicos que el futbol no le permite solucionar, por lo que el joven atleta decide buscar mejor suerte viajan­do como ilegal a Estados Unidos, en busca del famoso Sueño Americano, por el que tantos connacionales emigran. Era el año 2007.

 

No tuvo suerte en aquella ocasión. Ni siquiera logró pasar la frontera y se vio de vuelta en su hogar, pero ya entonces mostraba determinación y en septiem­bre del mismo año realiza un segundo intento. Logra llegar a Tijuana, México, en donde lo detienen y envían de vuelta por segunda vez. Muchos de los migran­tes guatemaltecos, después de dos inten­tos fallidos, desisten del esfuerzo, pero Edi Danilo, no.

 

Bien dice el refrán que la tercera es la vencida. En el caso de este futbolista tenaz, así sucedió y después de un re­corrido en el que pasó hambre, frío y mucho miedo, llegó a California, para establecerse luego en Lake Forest, una ciudad en el Condado de Orange, en donde pudo aprender inglés e inició una nueva vida.

 

Tenía dos hermanos allí, que me ayuda­ron muchísimo; uno incluso era mi jefe, mi trabajo era limpiar piscinas de siete de la mañana a cuatro de la tarde, era un traba­jo bueno y seguro, recuerda. La vida em­pezaba a mejorar para él, pero extrañaba mucho el futbol, por lo que empezó a practicar el deporte de sus amores.

 

Después de un tiempo empecé a jugar en algunas chamuscas, y pronto su calidad destacó e hizo que principiaran a pagarle por jugar en partidos nocturnos, pero su mayor ilusión seguía siendo la de desta­car en la Liga Mayor.

 

En su paso por San Benito jugó bajo la dirección del brasileño Alberido San­tos, quien un día le sorprende con una llamada telefónica en la que le pide que regrese y se integra al club Cobán Impe­rial, al que entonces dirigía. Era una pro­puesta que incluía un futuro económico.

 

El sueño de ser profesional siempre había estado en mí, y cuando se me dio la oportu­nidad ni lo pensé, pero ya tenía mayor madurez y decidió que antes de volver debía ahorrar por lo menos seis meses, por lo que su retorno no fue inmediato.

 

En julio del 2009, cuando tenía sufi­ciente dinero ahorrado, Edi Danilo aban­dona Estados Unidos sin siquiera avisar a su hermano y jefe, hasta establecerse nuevamente en Guatemala.

 

Entre risas, recuerda aquel momento: Mi hermano me pegó una gran regañada, pero también me dijo: si es tu sueño, seguí­lo; estas son sentencias que valora, como todo el apoyo que ha recibido de su fa­milia por la decisión que tomó en aquel momento y en los años sucesivos.

 

Para Edi —como le dicen algunos— o Danilo, su familia es muy importante, así como el amor y apoyo de Vielka, su novia, a quien conoció en Sayaxché, quien le ha motivado a buscar sus metas en el deporte de sus amores.

 

Cambio de vida

 

Esos cambios de vida no han sido fáciles para Edi Danilo. No es lo mismo vivir en San Benito, que en California o en Sa­yaxché, Cobán o la capital.

 

En los Estados se vive al cien, allí tienes que trabajar, puedes tener todo, pero traba­jando. Yo creo que es la tierra de las oportu­nidades, dice, sin dudarlo demasiado, porque aún tiene presente que en mate­ria de seguridad y vivienda están muy adelantados respecto de nuestra Guate. No deja de recomendar a quienes viajan que mejor se preparen con el inglés básico, porque eso facilita los resultados allá.

 

Ahora su vida ha cambiado mucho, ha logrado estabilidad, y con ello, explo­tar sus condiciones de futbolista. En la Liga Mayor principió con Carchá, luego pasó a la USAC, y siguió Guastatoya, antes de concretar su sueño de integrar el plantel de Municipal.

 

Tuvo una gran temporada de Apertu­ra 2015, y con ello, el reconocimiento como Mejor Jugador. Solo faltaba vestir la camiseta de la Selección Nacional, y eso ocurre ya: es uno de los integrantes del plantel que este viernes 2 de sep­tiembre intentará derrotar a Trinidad y Tobago en calidad de visitante, y mante­ner viva la esperanza de llegar a una Co­pa del Mundo.

 

Ser seleccionado es algo que le hace sentirse especial, estoy feliz y orgulloso, le doy las gracias a Dios, a mi familia y a mis compañeros, porque sin ellos no se hubiera podido lograr.

 

A pesar de sus logros recientes y los cambios que ha conseguido en su vida, Danigol se mantiene humilde y se des­cribe de la siguiente manera: sigo siendo el mismo chavo que está allí para una amistad y para jugar al futbol. Se define como una persona hogareña, ya que ve a la familia y a Dios como la base de todo su éxito, porque son su fuerza tanto en las buenas como en las malas.

 

Ha cumplido la mayoría de sus sue­ños. Fue a Estados Unidos y ayudó a su familia. El futbol le abrió las puertas de nuevo y ha escalado de la Primera Divi­sión a la Liga Mayor, y en esta, de clubes de provincia hasta llegar a Municipal, y ahora a la Selección Nacional.

 

Pero no está conforme. Quiere ser campeón con los rojos y dar el paso rumbo a Rusia 2018. Edi es ambicioso y quiere que este sea su año de grandes logros. Él sabe que, para alcanzar me­tas, hay que sacrificarse, muchas veces hasta enfrentar peligros, como emigrar a Estados Unidos.

 

No pierde oportunidad para transmi­tir un sentimiento a quienes piensan ir a Estados Unidos en busca de una mejora económica: Cada quien tiene sus necesidades o razones, pero mi conse­jo sería que si logran pasar, vayan con una mentalidad de hacer un buen traba­jo y que sea justo, ya que no por nada es­tán arriesgando sus vidas y dejando a to­dos sus seres queridos atrás.

 

Danilo Guerra ha demostrado que no importa de dónde uno venga, si se lucha por sueños, se pueden cumplir.

 

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