El fútbol, el deporte más sencillo del mundo

El mejor gol de Sudáfrica

Abrimos un espacio para hablar de medios, historia, humor, anécdotas... y Mundial: 'La vuvuzela de Oro'.

10/06/2010 21:16 | Aitor Lagunas | La vuvuzela de oro

La famos vuvuzela.



En unas horas comienza el Mundial de Sudáfrica, la máxima expresión de que el poder globalizador del fútbol llega incluso al continente del que la globalización pasa de largo. Mientras algunos se entretienen hablando de robos, ladrones, y otras anécdotas, desde esta parcelita que DonBalón.com me cede con vistas al cabo de Buena Esperanza trataremos de fijar el foco en los auténticos protagonistas de la historia.

Dicen que uno de los secretos del éxito del fútbol radica en su sencillez: con ganas e imaginación, se puede practicar en todas parte. La fantasía infantil es capaz de transformar un par de mochilas en una portería reglamentaria; cualquier pared, en línea de banda; la gravilla del patio, en el césped de Wembley. Con ganas e ilusión, cada niño es un Messi o un Cristiano, como sus padres ya fueron Maradona o Cruyff y sus abuelos Pelé o Di Stéfano. Pero, a veces, la imaginación y la fantasía se encuentran aplastadas por la sinrazón y el odio. Y sienten la tentación de decaer.

Desde Ciudad del Cabo se intuye, allí donde los océanos Atlántico e Índico se funden, el perfil de Robben Island, un peñasco en el que las autoridades de la Sudáfrica racista del apartheid hacinaron inhumanamente a centenares de activistas por los derechos humanos. Se les obligaba a cortar piedra y luego a tirarla al mar, para demostrarles que la superioridad del hombre blanco era tan ridícula como arbitraria. Sin embargo, en el periodo más oscuro de aquel régimen brutal -mediados de los ‘60-, sólo cuatro palabras recorrían la isla: “Queremos jugar al fútbol”. Nada de política. Fútbol.

La comida era escasa y las vejaciones continuas. Cada petición era castigada con dos días de ayuno pero los prisioneros se obcecaron en exigir a sus carceleros el derecho a organizar una liguilla, con camisetas y balón. Tres años después de comenzar su reclamación, en 1967, lograron articular la Makana Football Association, que aplicaría escrupulosamente el reglamento FIFA. ¡Qué gran lección! Los apaleados por la ilegalidad y la injusticia se afanaban en respetar con una precisión de orfebre las normas (futbolísticas) establecidas.

Uno de los principales artífices de la Makana fue el profesor universitario Isaacs, que se hizo cargo de la librería y logró colar los dos libros más leídos por los presos: ‘El Capital‘, de Karl Marx, y... ¡un manual de arbitraje! El actual presidente del Gobierno surafricano, Jacob Zuma, ejerció de colegiado y de jugador. Otros líderes políticos también patearon balones sobre el islote de la vergüenza. Y es que, en buena medida, aquella hora semanal de pelotazos sentó las bases de la Sudáfrica presente. La Makana sirvió para coser complicidades entre grupos opositores, pero también entre los presos y los guardianes. La brisa del Cabo de Buena Esperanza ya destilaba el aroma de un país unido, aunque sólo un visionario pudiera olfatearlo.

Y ése era el preso Nelson Mandela. Nunca pudo jugar al fútbol. Las autoridades carcelarias lo mantenían expresa y rigurosamente aislado. Tal vez en alguna ocasión, asomado entre los barrotes de su celda, sonriera con ternura mientras algún compañero gritaba un tanto. En unas horas presidirá la inauguración del Mundial de Fútbol como líder moral de su país y referente universal en la lucha contra la injusticia. Suyo es el mejor gol que jamás vio Robben Island.

Post basado en el artículo del Boston Globe sobre el libro More Than Just A Game: Soccer vs. Apartheid: The Most Important Soccer Story Ever Told, de Chuck Korr y Marvin Close.

Un motivo para ver el Mundial
Después de su brillante carrera al frente de Carrusel Deportivo y su oscura marcha de la Cadena Ser, Paco González no tiene el beneficio de la duda, sino el de una confianza casi ilimitada. A por ellos, Paco.

La frase
"Durante un Mundial, viajé en una ambulancia junto a un muerto para no perderme un partido". Manolo 'el del Bombo', en 'Heraldo de Aragón'. Eso es afición...

La palabra del día
Inseguridad: dícese del concepto que se exagera siempre y cuando un evento se celebra fuera del primer mundo, sobre todo si afecta a periodistas. Recuérdese que ni un atentado horas antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta ni el muerto de Lens durante el Mundial'98 merecieron tantas ni tan exageradas líneas como el robo a unos reporteros en Sudáfrica. Recuérdese también que el Mundial de 1982 se celebró en un país con un gravísimo problema de terrorismo, en medio de una severa crisis económica y que sólo un año antes había esquivado por los pelos un golpe de Estado. Ese país se llamaba España.



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