El próximo 28 de julio se enfrenta a una junta de acreedores

Levante UD, un ascenso centenario

El club 'granota', con un presupuesto pequeño y un concurso de acreeedores, retorna a la élite.

29/06/2010 12:37 | Rafa Monzón | Informe

Todo se ha basado en un ejército de futbolistas entregados a la causa de su entrenador que tenían su última oportunidad en el fútbol de plata. Para reivindicarse o pasar definitivamente al anonimato, para vencer o morir en el intento. El levantinismo vibra y saca su orgullo. Entierra años de decadencia y falsa grandeza, de desencuentros y gestas. De idas y venidas sin encontrar una identidad ahora recuperada.

Domingo 13 de junio de 2010. 20. 53 horas. La invasión de campo y las lágrimas de los viejos levantinistas en las gradas certifican que la gesta estaba concluida. La celebración es espontánea, sobre el tapete verde del Ciutat de Valencia, y la noche larga cerca de la arena de la playa de la Malvarrosa. Justo al lado de los Poblados Marítimos, donde están las raíces del levantinismo y donde durante años ha vivido la resistencia ‘granota’.

El Levante asciende antes de lo previsto. Hace dos temporadas, justo cuando Luis García Plaza se hace cargo del equipo y Manolo Salvador confecciona la plantilla sin apenas medios económicos, inician en julio de 2008 la pretemporada en Oliva sin apenas futbolistas, sin estructuras, casi sin club. Hay deudas y problemas. No hay futbolistas, pero sobran ganas, ilusión y brío. Con la precisión de un relojero suizo reclutan jugadores por todas partes. Uno a uno. Les explican el proyecto y van de cara. Conforman una plantilla en la que hay muchos futbolistas que parecen en la cuesta abajo, aunque al Levante le valen, porque creen en el proyecto y en su técnico. El equipo mantiene el tipo en a categoría en la temporada 2008-2009, cuando las previsiones eran muy pesimistas. Gana a un Zaragoza millonario en la primera jornada, no pasa apuros durante la campaña y acaba octavo en la Liga con 64 puntos. Objetivo cumplido.

La actual temporada se plantea bajo las mismas premisas: humildad, confianza y ganas... para no pasar apuros en la categoría. Aunque la ilusión arrolla las previsiones y se masca el milagro. En abril las cosas cambian y los objetivos también. Del “vamos partido a partido” se pasa al “podemos”, aunque los dos slogans quedan celosamente guardados en la intimidad de vestuario. Huelva, Cartagena, la tarde del Rayo en Orriols y la apoteosis ante el Castellón. El ascenso se acaba cimentado en una segunda vuelta memorable.

Ni el más acérrimo hincha levantinista podía presagiar el 29 de agosto, cuando su equipo firmaba un empate a dos ante el Villarreal B, un final de temporada tan feliz. Sergio Ballesteros y Juanlu hicieron los dos primeros goles azulgranas de la temporada. El Levante se conjuró contra su propia historia y logró la hazaña. Gesta lograda en una segunda vuelta espectacular.

Desde el pasado 1 de enero hasta la tarde del ascenso ante el Castellón, los ‘granotas’ tan sólo perdieron tres encuentros (Real Sociedad, Córdoba e Irún) y llegaron a colíderes de la clasificación recortando más de 14 puntos a la Real Sociedad. Al final, la tercera plaza es una bendición.

Los momentos más oscuros de la entidad

En 2008, la entidad azulgrana vivió momentos de confusión y zozobra. Pedro Villarroel puso en venta su paquete accionarial y llegaron algunos empresarios en busca de fortuna. Ninguno tenía sangre azulgrana en sus venas. Uno de los culebrones más largos se vivió con el empresario andaluz Tomás Carmona y su grupo, que pretendió comprar el club. Se dijo que sólo faltaba una firma ante notario, que el problema estaba en un pasaporte, que todo se arreglaría. Pasaron los días, las semanas, los meses, pero el dinero nunca llegó y el traspaso de acciones nunca se hizo realidad. Se habló de Lucas Alcaraz como entrenador de una ambicioso proyecto deportivo, pero, en junio de dicho año, desaparecieron de la escena. Nunca regresaron.

En la segunda operación de compra del club se llegó a concretar el traspaso de acciones de Pedro Villarroel y Julio Romero, aunque tuvo un desenlace idéntico al anterior. El grupo lo encabezaban Jesús Serna y José Antonio López-Lara, dos empresarios de Tomelloso, que llegaron a Valencia atraídos por la recalificación del estadio del Levante y la posibilidad de realizar una gran operación urbanística. Ni eran hombres de fútbol ni nunca estuvieron claras sus intenciones. Negociaron con Andoni Goikoetxea mientras Luis García Plaza era el entrenador y poco más en el apartado deportivo. En mayo de 2009 fueron suspendidos de sus funciones por el juez Fernando Presencia, inhabilitándolos de cualquier capacidad ejecutiva al no mostrar la solvencia económica necesaria para sanear la deuda del club. Desaparecieron como los anteriores y nunca se supo nada más de ellos. El 21 de diciembre de 2009, la Fundación del Levante UD Cent Anys realizó la compra de las acciones que tenía en autocartera el club, por lo que se convirtió en la máxima accionista de la entidad al comprar las 93.254 acciones representativas del 74’71% del capital social del Levante.

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Rafa Monzón Rafa Monzón

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