Alexa Dellanos se agacha, lo saca ¡y se le ve! Atención

La americana tira de su mejor repertorio

Curvas explosivas, viajes lujosos, glamour y amigas influyentes. Con este cóctel Alexa Dellanos ha tocado el cielo y ahora, tras saborear el tacto de las nubes, ya no quiere bajarse nunca más. La norteamericana ha crecido en unos meses casi medio millón de seguidores en sus redes sociales y sabe que es trascendente, interesa lo que hace, cómo lo presenta y, sobre todo, leyendo los comentarios que le dejan, sabe que gusta.

Y con todo eso una puede tirar con lo que le echen. Con saltos tan drásticos como el contraste que supone cambiar las arenas del desierto egipcio de Giza, por las lujosas discotecas de Miami, Alexa consigue dotar su imagen de un halo exótico que le hace ser dinamita. A sus fans y suscriptores le ofrece eso que quieren ver en ella: una chica diez, guapa, atractiva, famosa, feliz y con una vida maravillosa. Es decir, el sueño americano.

Y ¡cómo les gusta a los estadounidenses disfrutar sintiendo que ese sueño es real! Puede pasar, como le ocurre a privilegiadas como Alexa Dellanos o Lele Pons (aunque nunca les va a suceder a ellos) Pero, da igual, con que lo tenga la diva les vale, con saber que ese sueño está ahí, latente y es posible, basta. Y es una realidad porque Alexa es de carne y hueso. Sus líneas, su rostro y su vestuario, nutridísimo, existen y son palpables, al menos a través de sus redes sociales.

Eso sí, Alexa manda una advertencia: ella es excepcional por ser perfecta, y eso se lo ha currado, en el gimnasio y en el quirófano. Nada es fácil si conduce al techo. Para tener unas caderas así, una delantera tan voluptuosa o un vestido como el de la foto, hay que gastar dólares, invertir ganancias en uno mismo y su imagen y luego saber venderlo. Y eso no es fácil, por eso Alexa es especial, al igual que Lele, Demi

Alexa Dellanos