Anastasiya Kvitko sale de casa así ¡y casi la detienen por su tamaño!

La modelo rusa sigue en vanguardia por sus curvas ¡Qué escándalo!

Podrá ser muchas cosas pero Anastasiya Kvitko nunca va a ser intrascendente. Tanto dentro de las redes sociales o una pantalla de ordenador, como en directo, la modelo rusa es de una rotundidad que clama al cielo. El problema con ella a veces llega cuando, como ocurre con sus homólogas –léase Demi Rose o Abigail Ratchford-, decide salir a la calle demasiado ajustada o con excesiva carne a la vista. Sin pretenderlo, son tales los atributos de Kvitko que roza lo obsceno.

O tal vez lo haga con toda la intención, y el acaparar miradas sea como una especie de práctica habitual de su deporte favorito, al estilo de Leo Messi y alguna exhibición en el Camp Nou un fin de semana cualquiera o una de aquellas tardes épicas de Michael Jordan vistiendo la camiseta de los Chicago Bulls. A la de Kaliningrado, creemos, le va la marcha y por eso hace manifestaciones públicas como esta última, en plena cuarentena.

Y casi la detienen. Porque alguien debería decirle a la buena de Kvitko que sus 175 centímetros de mujer, con unas medidas cercanas a lo físicamente imposible -96-60-108-, son casi como un arma de destrucción masiva, y pasiva, para cuantos transeúntes se encuentren por la calle con su presencia, que, dicho sea de paso, no deberían ser demasiados si se respeta el encierro. Estados Unidos, país con más contagios y muertes del mundo, no está siendo un ejemplo cívico en este sentido. Ni siquiera la modelo lo ha sido, que ha salido a la calle así; vistiendo este rompedor conjunto ultra escotado y a la vez clásico de la joven marca PrettyLittleThing.

Nacida en 2012 de la mano de los hermanos Umar y Adam Kamani -contando con sedes en el país de las barras y estrellas, Irlanda, Francia y Australia- la firma escogió a Kvitko para ponerse uno de sus modelitos, y su tamaño descaro casi le cuesta el arresto. ¡Pero agente, no muestro; todo esto es mío!, debió de decirle al personal uniformado cuando la vieron así sentada en un espacio público de un hotel.