Anastasiya Kvitko y su último outfit en pleno confinamiento

¡Es brutal! Subió una foto mientras iba al gimnasio. ¡De pecado mortal!

El confinamiento a nivel mundial por el Coronavirus está haciendo que muchas de las instagramers que seguimos en Don Balón Rosa tengan que echarle mucha imaginación para poder seguir nutriendo a sus seguidores con contendido diario. No es fácil para nadie esta situación, pero menos aún para aquellos y aquellas que se dedican a subir post a Instagram como estilo de vida y, sobre todo, siendo esto su mayor fuente de ingresos. Anastasiya Kvitko está en sus carnes esta pesadilla.

En Rusia, país donde reside la modelo, hace mucho tiempo que comenzó la reducción de libertades. Quizás es el motivo por el que el país que preside Vladimir Putin ha conseguido frenar la expansión del Coronavirus. Anastasiya debe de estar agradecida a la rápida actuación de su gobierno, pero a la vez esto le está complicando su vida profesional.

Hemos visto como ayer subía una foto yendo al gimnasio. Entendemos que es antes de que pasará todo esto, pues se puede ver, por la luz y por su ropa que es verano. Con un top ajustado y corto, unas mallas que siempre resaltan su espectacular figura y un bolso, que sin saber mucho, tiene pinta de valer más de un sueldo corriente.

Así es ella, capaz de combinar lo deportivo con el mayor de los lujos. Y es que no está reñido su espíritu deportivo con sus ganas de gustar y de mostrar lo mejor que tiene.

Enseguida la foto ha tenido reacciones. La mayoría le desean ánimos, pero los hay quien intentaron rebuscar tres pies al gato y le dicen a la modelo que esperan que esa foto sea antigua. “¿Te estás saltando el confinamiento?” le espetaba uno de sus seguidores.

Anastasiya no ha respondido, pues no suele, las cosas como son, interaccionar mucho con sus seguidores en sus redes sociales. Le gusta más enseñar y mostrarse que hablar. Cada uno es como es y aquí no estamos para juzgar. De momento nos toca disfrutar de sus fotos antiguas hasta que todo pase. Si son como las de ayer pocas quejas podemos tener. Nos han entrado ganas de ir al gimnasio. Quién lo diría.