Andrea Valdiri pierde ¡la vergüenza!, cierra los ojos ¡Y lo hace!

Como si fuera la primera vez

Aunque parezca todo lo contrario, las de nuestra sección no andan escasas de pudor. Intentan camuflarlo, se dan aires de atrevidas e incluso lanzan retos con la intención de que caigan en saco roto y queden sólo en palabras.

La cosa es que el pudor es un sentimiento unviersal que pocas veces se pierde.

Y el caso es que al ver a Andrea Valdiri uno pudiera pensar que la colombiana más bien anda escasa de él y sobrada de arrojo, pero la bailarina también tiene un lado más sensible que saca en contadas ocasiones, pero que saca.

En fotos subiditas de tono, en bikinis mínimos de tela, en escotes que pierden el nombre para adquirir otros y en sensualidad pocas le ganan, se esconde en el personaje público que es y se lanza a hacer lo que sea sin pizca de duda.

Pero en eso de las coreografías, cuando lo que toca es atraer a base de movimientos sensuales, de llamar para que se acerquen a su lado y de conquistar con caderas, Andrea tiene su corazoncito, su pizca de pudor y de duda.

Y no es que lo diga ella, que lo dice la forma en la que mira al objetivo, así como con algo de vergüenza pero que pierde enseguida al cerrar los ojos e iniciar baile, movimientos con brazos y piernas, todo acompasado y sensual. 

Una vez ya entrada en ritmo y sabiendo que nos gusta y que otra vez ha vuelto a lograr que nos quedemos sin aliento, Andrea se suelta el pelo y se desata por completo, deja a la vista a la coreógrafa famosa y a la dueña de las curvas.

Y es que por mucho que intente evitarlo, cada vez que pensamos en Andrea pensamos en su anatomía lo primero y después en su baile.