Demi Rose enseña lo que hay debajo del vestido: ¡Nada!

Su despiste más habitual y usado

Llega la modelo curvy con propuestas de las que nos gustan a todas. Llega la que dice que la pizza es buena para el cuerpo, para las curvas y que nada de sentirnos culpable por ello. Llega la que hace gala de dieta italiana y de poderío de delantera y de retaguardia. Llega Demi Rose, con la que todo es posible.

 

La maniquí de figura imposible, la de las curvas al cuadrado sabe cómo sacar beneficio de esa cantidad de físico, cómo convertir lo exagerado en algo bonito de ver y cómo sacar beneficio de unas medidas que en otra más que una bendición hubieran sido un problema. Porque para Demi, su cuerpo es su profesión, y está orgullosa de ello.

Nunca se la ve con prendas que no realcen hasta decir basta el tamaño de su cuerpo. Ni ceñidos, ni escotes ni cortos, todo le va. No importa qué ni dónde, lo importante es dejar a la vista cualidades, y en esto, es toda una artista. Y no sólo le gusta jugar con los tamaños, con los cortos más que largos y con los prietos, le gusta andar ligera de ropa e incluso no llevarla. Porque hay vestiditos que no lo permiten, y si lo permiten, que se note que Demi puede pegarse el lujo de dejarla en casa e ir sin ella.

Y aunque mirándola a la cara puedes pensar que Demi es buena, que los rasgos aniñados son reflejo de su personalidad, nada más lejos de la realidad. La modelo juega con ello, y juega con nosotros también. Al despiste y a insinuar. Al enseñar y dejar claro quién domina el panorama de las curvas. Y al hacer que lleva ropa, aunque debajo no la haya. Al estilo Demi que tanto nos gusta, y ella, lo sabe.