¡Dios, que grandes!”. La foto de Andrea Valdiri (y mira lo que enseña)

Los excesos de la modelo a la vista

La palabra excesos no entra dentro del vocabulario ni del diccionario de Andrea Valdiri. Ni sabe lo que son, ni lo que significan. Para ella no existen. A saber lo que es eso. Porque Andrea cuenta con un vocabulario propio made in Valdiri, con un estilo que se ajusta perfectamente a su forma de ser y a su profesión y con una personalidad extremadamente fuerte y arrolladora. Su lema, el sentido de todo lo suyo siempre es ser o tener mucho de todo, sin tampoco fijar con exactitud los límites de ese montón, porque para ella no los hay. Sólo hay que ver sus estilismos para saber de sus mínimos en tela, del derroche de escotes, ceñidos y ajustados que redundan en unas curvas ya de por sí pronunciadas. Ayudadas por el bisturí o no, aunque ese ya es otro tema. Otro de esos excesos que la bailarina no contempla como tal. 

Y no sólo excesos en su cuerpo, también su rostro ha experimentado de ese ansia de más y del todavía poco de la colombiana. Dicen que sus labios no eran suficientes para ella. Que el tamaño y el grosor no llegaba ni por asomo a convencer a la morena. Que a base de un poco más y de otro poquito aquellos fueron creciendo y aumentando en tamaño y grosor, hasta llegar a lucir como hoy lucen, a ser lo que hoy son. Y, como esto va de tamaño y de desmanes sin medida, su manicura no podía ser menos. La zona más mínima de su anatomía que también merece un máximo. Uñas excesivamente largas y casi ya curvadas por su longitud, peso y tamaño. El excedente de sus excesos, aunque ella no los consisdere como tal. Esos que a día de hoy no existen en el Universo Valdiri.