Dua Lipa enloquece en bañador y se lo quita ¡Lo borrará en horas!

La artista impresiona por su descaro

La relación de Dua Lipa con la fama es controvertida. Le ha venido de golpe y ha sacudido su vida aportándole importantes hallazgos positivos, pero también sacudiendo su entorno, su personalidad y le ha generado problemas complicados, donde la mayoría de quebraderos de cabeza le han venido desde las redes sociales. Ella, que es descarada, sobrelleva este encierro por la pandemia volviendo a volcarse en estas plataformas, más que nada para mantener su contacto con sus fans. Con cuidado, eso sí. Pero a estos últimos les ha enloquecido con su última aparición, en la que deja correr sin límites la imaginación.

Tanto, que se ve a sí misma ya en la playa, tomando un cóctel con amigas, poca ropa y muchas risas. Lipa lleva mal el encierro desde el salón de su casa y por eso se permite el lujo de dejar volar la imaginación sobre aquello que le gustaría hacer pero que no puede realizar debido a la pandemia global por el Covid-19. Con todo, está confusa, porque al volver a consumir tanto estas plataformas vuelve a caer en aquello que le aterra; no le gustaría tener que volcar todo su estrés y confianza en unas RRSS que ya le han traicionado en el pasado.

Dentro de este feedback sin filtros que hay con el seguidor acérrimo y el crítico anónimo que espera al otro lado de estas plataformas de conexión mutua entre personas, Lipa ha encontrado un lado B, mucho más oscuro y que la horroriza. De hecho se ha manifestado en contra de la libertad absoluta de opinión en algunas de estas redes sociales. Sobre todo ha focalizado sus esfuerzos en Twitter, donde dice que antaño pasaba grandes espacios de tiempo tratando de leer y responder a las personas que la escribían. Allí sintió el odio gratuito y el acoso, un asunto que casi le hace colapsar, de ahí que pida más control sobre su uso.

También habló de Instagram pero en un tono más amable, por representar una red menos profunda y más visual, a modo de blog o descarga, comenta. Quizá por eso nos haya dejado allí esta perla absolutamente cautivadora en la que no solo vuela su imaginación hacia el mar, sino la nuestra hacia su figura: el efecto visual bien podría hacer pensar que se lo quita todo y no lleva nada; pero no, luce un bañador de una pieza que, incluso en la sombra, le sienta como anillo al dedo. Puede que el efecto visual y su recelo con las redes le hagan quitar esta foto en horas...