Elizabeth Loaiza hace un Kardashian: se abre la camisa (y no lleva nada)

Tener cara angelical no significa que no sepas cómo liarla buena

Tener cara angelical no quiere decir que no sepas como liarla, no te equivoques. O si no, que se lo pregunten a Elizabeth Loaiza o a Shannon o Lima o a Daniela Ospina, que seguro que tienen respuesta y saben cómo replicarte. Y mira que parece que una cara así, no puede romper un plato. Que si tuvieras que poner tu vida en sus manos, la duda no existiría al mirarla a los ojos y sentir que ese azul no te puede fallar. Claro que no. Porque los ojos son el espejo del alma. Y esa cara dice que en la colombiana todo esto es así.

Ni una pizca de maquillaje. Natural, sencilla y bonita. La que tuvo, retuvo, y eso que la de Cali aún no ha llegado a la vejez.

Pero, no todo es candidez en las chicas de tez pálida y ojos bonitos sin necesidad de máscara de pestañas. En temas de seducción, les ganan pocas, me atrevería a decir que no tienen rival. Son maestras sin igual en eso de enseñar cuerpo sin llegar a enseñar. En seducir sin querer hacerlo o queriendo, pero sin decir. En engañarnos con caras lavadas y chaquetas desabrochadas. En hacernos imaginar qué habrá detrás de esa cara y debajo de esa chaqueta. En hacer que emitamos juicios favorables sin conocerla dejandonos guiar sólo por su apariencia. Y en hacer que pensemos en ella. Y que la recordemos y la busquemos en las caras de las mujeres de a pie. Así es como nos atrapa una cara angelical sin ni siquiera abrir la boca, sin decir ni pío y sin dirigirse sólo a tí. Ese es el peligro que atrae y nos arrastra a este tipo de caras. Ya ves que las caras bonitas también saben liarla, y además muy bien.