¡Emily Ratajkowski duerme solo con esto! ¡Bear-McClard la fotografía así!

Sale a la luz esta imagen íntima de la modelo hecha por su marido ¡Qué barbaridad!

Era quizá era lo que nos faltaba por ver, bueno tal vez podríamos ver mucho más (algunos lo querrían, sin duda), pero lo que nos ha enseñado de Emily Ratajkowski su marido Sebastian Bear McClard es una bomba de consideración y va a ser viral, por lo que muestra, por cómo lo enseña y por lo que revela. Las tres cosas no hacen sino ahondar en la obsesión de las masas por esta belleza británica que capitaliza el nuevo debate sobre los cánones femeninos.

Desde luego, si los hubiese, si estuviesen reglamentados y pudiésemos escapar de la fría objetividad de los números y nos pudiésemos dejar llevar por la subjetividad de la sensualidad, Emily sería el tipo de mujer, o más bien la mujer tipo. En ella no hay largas melenas rubias ni ojos azules o verdosos, no hay una voluptuosidad tremenda, ni anchas caderas ni grandes traseros. Emily es más bien delgada y analizando sus rasgos faciales encontramos una hermosura que parecería, en ciertos parámetros, normales. Pero no.

En ella se juntan demasiadas ecuaciones maravillosas como para tacharla de común. Es una genialidad pintada por la genética. No lo decimos nosotros, sino la atracción que genera, y eso que sus demostraciones son más bien posados clásicos, sensuales sí, pero ni mucho menos vulgares. Y aun así gusta a todo el mundo.

Por eso Sebastian Bear McClard, su marido desde el año pasado, es uno de los hombres más envidiados del planeta. Él se levanta cada mañana con la de Westminster a su lado y se acuesta también junto a ella. Tanta suerte tiene que ha querido compartirlo con el gran público y la revelación no podría ser más acertada. Una fina camisa y un collar son sus únicas prendas para dormir. Bueno, y su inseparable Colombo, su perro, su amigo, que es ya un clásico de Instagram.