Escándalo Andrea Valdiri con el Photoshop: ojo a la foto (“¡Salvajada!”)

Los excesos de la barranquillera no conocen límites

El estilo muñeca de piel de porcelana que no puede pestañear ni mover la cara, no nos gusta nada. No nos gusta no ver los poros en la cara de celebrities, ni nos gusta la manía de estirar piel a base de Photoshop ni de parecer que por sus cuerpos no pasan los años sino los cirujanos y las maravillas informáticas. El peso de la fama, que dirían algunos. El caso es que ya sabíamos que Andrea Valdiri suele recurrir a estas técnicas de vez en cuando para dar una imagen mucho más artificial que de costumbre. No es que seamos tampoco muy fan de las cirugías y de los excesos de plásticos y siliconas corporales para levantar lo que la edad deja caer o para aumentar lo que la naturaleza decidió de esa manera, pero la coreográfa parece hacer oidos sordos a lo que nos gusta y nos deja de gustar y se guía por lo que ella cree que le sienta bien y que en numerosas ocasiones no es si no un derroche de excesos y de falta de coherencia corporal. 

Porque si a una imagen ya retocada y confirmada a base de bisturí le añadimos Photoshop, el resultado tiene muchas posiblididades de parecer un adefesio y de no gustar. Entre retoque de pechos pendiente de calificación y afirmación por parte de la bailarina, entre aumento del grosor labial porque lo que había no molaba y entre su nariz y sus problemas de salud la barranquillera ha finiquitado la quiniela de posibles cirugías para dar paso a la paleta de colores y al acabado del ordenador como alternativa. Ni cara de muñeca, ni diferencia en tono y el color de cara y pecho ni rostro hierático, Andrea, que todo eso es un exceso. Aunque de excesos y de cantidades, tu sabes mucho.