“¡Qué fuerte!” Los pechos de Antonella Roccuzzo antes de operarse

No creerás lo que verás

Muchos aseguraban, y aseguran, que Antonella Roccuzzo es una mujer natural. Que todos los rumores que apuntan a una cirugía son completamente falsos y que, es tal y como la vemos. Lo que es indudable es que, en más de una ocasión, se ha sometido a tratamientos faciales, ‘peelings’ y a ácidos para incrementar el tamaño de su labio.

 

Hay pruebas que lo acreditan. De lo que no había, ya que la argentina siempre ha sido muy tímida y callada, era de un aumento de pechos, que le había hecho ganar varias tallas, y que se los había puesto firmes tras superar los tres embarazos.

 

Actualmente, luce unos senos perfectos, no demasiado grandes, si no pequeños, redondos y bien firmes. Algo que, para muchos, ya era muy sospechoso, como decían en los comentarios.

 

‘’Eso es imposible. Tras superar tres embarazos no puedes tenerlos así de perfectos’’, ‘’Chicos, no hay truco, solo una respuestas: cirugía’’, ‘’La prueba del algodón no engaña’’, ‘’Eso que va a ser naturales, madurad ya y abrid los ojos’’, ‘’Antonella, di cuanto te ha costado cada implante’’, ‘’No hay mayor ciego que el que no quiere ver’’ o ‘’Le han operado más que Messi’’ fueron algunos.

 

Una imagen, la actual, que dista mucho de la de hace unos años, antes de que pasara por el taller. Aquí se le puede apreciar completamente diferente, con un cuerpo más propio de una adolescente, y completamente plana.

 

 

Ese siempre ha sido uno de los mayores complejos de la mujer del capitán del Barça, a la que siempre le hubiera gustado tener más volumen. Y, como por arte de magia no se solucionan las cosas, decidió tirar de billetera y pagarse un arreglo.

 

‘’Que decepción, todo este tiempo engañado pensando que eran naturales’’, ‘’Yo quiero seguir creyendo que son de verdad’’, ‘’¿Y no puede ser que le hayan crecido después de tener tres hijos’’, ‘’Me han callado la boca. Son operados sí o sí’’ o ‘’Pues a mi me gustaba más así, quien le mandaba a hacerse nada’’ fueron otros, reflejando una gran decepción e incredulidad.