Karol G se agacha en el escenario y ¡ocurre esto!

Todas las miradas se fijan en ella

Es pronunciar el nombre de Karol G y que, independientemente de donde uno esté y de lo que esté haciendo, toda la atención se centra en ella. Y eso sólo con su nombre, no digamos ya cuando empieza a cantar y moverse.

Su habilidad para atraer la atención no es nueva, Karol es una fábrica de hacer dinero que convierte en oro todo lo que viste, toca o insinúa, el cartel de sold out, el agotado con el que toda artista sueña es lo normal en cada uno de sus conciertos ha alcanzado una altura y un ritmo de vida que ni la más diosa en el mejor de sus sueños hubiese ideado.

Miles de almas coreando sus temas e intentado simular sus movimientos es lo que ocurre cada vez que sube a un escenario, meneos de caderas imposibles de reproducir, shots y tops de colores y estilismos difíciles para cualquier cuerpo, que no para el de ella. Karol salta, anda sin dar pasos, hace amago de agacharse sin llegar a hacerlo y todo sin soltar el micrófono mientras sigue el ritmo con las letras, una mujer orquesta a la que es imposible seguir.

No nos extraña para nada que lo que ocurra sea el lleno total, el sold out, porque Karol es una estrella como pocas sólo hay que verla.

Una estrella al lado de otra

Y si Karol brilla, Anuel no se queda atrás. Cantantes, género urbano y gustos caros, demasiadas cosas en común. Y si Anuel levanta ampollas con las letras de sus canciones en algunos corrillos, Karol le hace los coros para que se vea que ella no piensa lo mismo. Que les unen muchas cosas, la principipal, el reguetón. Y viéndolos cualquiera diría que lo han conseguido todo que no se puede llegar a más. Pero con Karol y con Anuel no  hay límites.