Karol G revienta un pantalón de látex rojo: “¡Vaya pedazo de cola!”

La colombiana ha vuelto a hacerlo

No hay un sólo día en el que Karol G pase inadvertida a los que se dedican a comentar la vida de los famosos. Ni en sus publicaciones. Ni un sólo día en que no se diga nada de ella. Es experta en estar siempre en la palestra y en que se hable de ella. Da igual que se hable por su música, por sus bailes o por sus estilismos. El caso es que se diga algo, que se la mencione, porque de eso va la fama.

Así es Karol G, la que manda en los escenarios y fuera de ellos.

Como no podía ser menos, la de Medellín acompaña todos sus conciertos con esos shorts tan típicos de ella que cubren mínimamente esas curvas tan propias de su anatomía. Los tops imposibles, esos pedacitos de tela que dejan prácticamente al aire toda su fisionomía son otra de sus prendas fetiches. Pocas marcan y enseñan ombligo con la misma naturalidad que la cantante de reggaetón. Es otra de sus señas de identidad. Como los tatuajes. A la artista le gusta tatuar su cuerpo y luego enseñarlo. Antebrazos, piernas e incluso el pecho, cualquier lugar es bueno para reivindicar y luego enseñar. Pero lo que de verdad nos ha sorprendido del estilismo de esta actuación, es que a diferencia de sus habituales, Karol G va muy tapada, demasiada ropa para lo que nos tiene acostumbrados. Nos sobran esa especie de calentadores unidos a un liguero. Nos gustan más las piernas de Karol G al aire, simplemente cubiertas por unas medias de rejilla. Nos sobran también las mangas bicolor que que tapan sus brazos. No necesita nada de eso para que hablemos de ella. Sobra cualquier extra que se ponga. Es Karol G, la cantante colombiana que está todos los días en boca de todos.