La NBA está conmocionada: Stephen Curry y Jayson Tatum implicados

Las dos estrellas deben hacer frente a un problema

Cierto es que la psicosis de la estrella de Golden State Warriors, Stephen Curry, con la Covid-19 se disparó hace ya más de un año, justo cuando volvía de una lesión grave, algo que el mismo playmaker certificó: “esta experiencia me golpeó, y me golpeó fuerte”, pero aún hoy está alerta por las posibles consecuencias para su familia, su equipo y él mismo. Y más aún cuando Jayson Tatum, jugador franquicia de Boston Celtics, ha certificado que usa inhalador para suprimir los déficits que tras 3 meses le ha dejado el virus en el cuerpo.

Son paradigmáticos los dos casos porque de alguna manera están conectados. Curry comentó en su día que “fui el primer jugador de la NBA al que le hicieron el test del covid-19”: es decir, marcó el inicio de una situación que aún hoy tiene su eco en la mejor liga de baloncesto; mientras que Tatum es el primero de las grandes estrellas en reconocer que el coronavirus ha dejado serias secuelas en su organismo que le obligan a usar asistencia respiratoria durante los partidos.

Y ese es quizá el gran desconocido de los efectos de la pandemia, que ha diluido en datos fríos los dramas individuales, que más allá de las muertes dejan infinidad de afectados a distintos niveles incapaces en ciertos casos de tener una vida normal, pero que son considerados ‘curados’ o al menos no computables como decesos. Y por eso las declaraciones del jugador del Garden han sido tan llamativas y han conmocionado a la liga, porque saben que estos efectos podrían salpicar la competición y a varias de sus más grandes jugadores.

Sobre ello, Tatum señaló que aún no se sentía cómodo sin esta ayuda extra a la hora de competir y que seguirá usándola en tanto en cuanto no consiga volver a la normalidad. “Es algo diferente en mi rutina. Me siento mejor ahora que hace un mes pero no hay una fecha exacta para dejar de usar el inhalador”, comenta. Por su parte Curry ya sabe lo que es la enfermedad porque su hermano Seth, jugador de Philadelphia 76ers, ya ha pasado por este amargo trago en el pasado mes de enero.