Tammy Hembrow se hace esta foto prohibida ¡en la Capilla Sixtina!

Imposible pasar por una turista más

Cuando alguien tiene algo que gusta al mundo entero se hace viral el algo y luego el personaje, así funcionan las cosas en el mundo de los famosos.

Dice Tammy Hembrow que primero vino ella y que luego su cuerpo, pero lo primero que recordamos nosotros al pensar en ella es el tamaño de lo suyo y no el por qué se hizo famosa, ¡qué ingrata es la fama!

Y a pesar de ello, ninguna de la sección rosa quiere soltarla, vaya contradicción.

Lo que es cierto es que una vez que Tammy superó lo de ser conocida y pasó al escalón de famosa, ni ella ni sus curvas encontraron ni límites ni fronteras a lo largo del mundo. Se la conoce, a ella y a sus caderas.

No es de extrañar que en una de sus salidas, en una de esas en que cualquiera se convierte en turista improvisada la modelo fitness sea conocida, y lo mismo no por su cara sino por el tamaño de su retaguardia, que no es lo mismo.

Seguramente en Roma, donde la maniquí fitness ha pasado unos días, Tammy podría pasar por una obra de arte más de la 'Ciudad Eterna', y no sólo por permanecer quieta como una estatua mientras contempla las pinturas de la Capilla Sixtina sino por coincidir con el ideal de belleza y anchura de entonces.

Para ser honestos hay que reconocer que Tammy está espectacular con esos leggins y con el jersey que no llega a taparle el ombligo, si no la conociéramos por ser quien es y por tener lo que tiene podría pasar por una turista más, como si nada.

Pero ni Tammy es una turista más y el 'como si nada' tampoco va con ella. Con ella va el mucho y el demasiado, y estamos encantados de que así sea, para qué engañarnos.