¡Menudas flores! Laurence Bédard enseña sus dos rosas

¿Habías visto algo así?

Se lleva lo alternativo, lo que no es igual y lo diferente aunque seas modelo. Laurence Bédard ha triunfado a base de tinta, tatuajes y poca piel y eso que con su profesión nadie daba un duro por ella.

La canadiense representa la combinación perfecta entre cuerpo de escándalo y locura de pinturas que adornan todos los rincones de su piel, poca le queda en blanco y las ideas para terminar de cubrirla no le faltan.

Aunque quisiéremos ponernos a contar el número de dibujos que tiene repartidos por toda su anatomía ni podríamos ni los ojos darían más de sí: intentar mantener la vista en ella es una misión abocada al fracaso, Laurence hace que perdamos la cabeza con sólo mencionar su nombre, ¡esto es lo que se dice tener un físico con poderío!

Con la excusa de llevar top aprovecha para enseñar los dibujos de su abdomen donde se mezcla la tinta negra y la de color, y de vez en cuando, cuando los tirantes y los tops lo permiten, Bédard enseña sus las rosas que tiene tatuadas en sus hombros.

Situación estratégica y colocadas a una altura desde la que se vislumbra la grandeza de Laurence…

¿A cualquier otra se le hubiera ocurrido el mismo dibujo y el mismo lugar?

La maniquí está en todo. Claro que sabe dónde coloca lo más llamativo y claro que sabe dónde se dirige la vista. Clavículas, escote, hombros y tatuajes de rosas situados en la misma línea de los ojos y compartiendo protagonismo con la parte superior de su abdomen, ¡sus razones van de dos en dos, lo suyo es jugar al par!

Algunos dicen que sólo es tatuaje y otros dicen que peca de silicona. Nosotros decimos que lo tiene todo para triunfar. Incluso flores en su anatomía y en número superior a dos.