“¡Natalia Paris tiene el bikini del verano!”: el vídeo en el yate

La prenda que faltaba en la maleta de la Dj

Encontrar obstáculos en su vida y sortearlos como si nada parece ser una de las profesiones también de éxito y menos comentada de Natalia Paris. La guapa colombiana, desde bien niña, era consciente de su belleza. Quiso entonces ser modelo, dedicarse a ello y aprender a desfilar. Sabía que podía dejar con los ojos abiertos a todo el que fijara los ojos en ella. Pero a pesar de ser guapa a rabiar, la colombiana era bajita. Su 1.56 limitaba muchísimo sus posibilidades de convertirse en maniquí. Las medidas son las que son, y en el mundo de las pasarelas los estándares mandan. Pero, el que dijo imposible y nunca, se equivocó. Y aunque su carrera como modelo se ha visto reducida a su Colombia natal, es una modelo cotizada, perseguida y contratada por muchos. 

La música fue la culpable de otra de sus batallas. Quería dedicarse a ello, quería combinar su faceta de modelo consagrada con algo nuevo, que le gustaba y que estaba seguro que se le iba a dar bien. Así fue como empezó con esto de las mezclas y estilos, con su faceta de Dj, y por lo que publica y cuenta, tampoco se le da nada mal. Presume, y puede hacerlo, de haberse recorrido el mundo gracias a sus profesiones. De carrera de obstáculos también fue su vida de casada, una especie de película de miedo en la que su compañero no era lo que parecía y en donde lo ilegal convivía con lo familiar, lo que supuso la pérdida no sólo de sus negocios sino también de su imagen. Pero corredora de fondo, verraca como dicen en su tierra, puso tierra de por medio y comenzó desde abajo de nuevo. Volvió a ganarse a su público. Hizo crecer sus negocios como antaño. Y estudió música, la que por entonces era su asignatura pendiente y que hoy le permite trabajar y viajar en yates.