¡Sommer Ray, a lo Jessica Cediel, enseña lo nunca visto! y quema Instagram

La reina del fitness ha sorprendido con ¡unas fotos muy bestias! de su secreto mejor guardado

La reina del fitness es una caja de sorpresas continua. Nos ha sorprendido y sigue haciéndolo día tras día con sus publicaciones provocativas y revelaciones íntimas con las que poco a poco nos vamos metiendo cada vez más en su vida, conociendo aspectos que desconocíamos y descubriendo secretos que, por escondidos o no manifestados, no habíamos desenmascarado de su persona.

De ella salta a la vista que es una obsesa de las dietas equilibradas y ricas en proteínas que esculpen su figura y nos deleitan formando una modelo de lo más espectacular de cuanto existe en el panorama de Instagram, también de los sacrificios, tanto a nivel de alimentación como de ejercicio, con sus rutinas diarias, las cuales le permiten luego poder presumir de tener una de las figuras esculpidas más impresionantes, donde las curvas naturales y un trasero voluptuoso, prefecto, suma miles e incluso millones de seguidores diarios.

Sommer Ray, en un posado en EEUU

De hecho sobre su retaguardia ha construido su imperio mediático, siendo hoy en día la número uno en cuanto a mujeres relacionadas con el fitness se refiere, es decir, aquellas féminas capaces de elevar los cánones que impone la moda como bellos y aceptados por el común de los mortales a un nivel superior, en el que no solo basta con tener medidas, sino que estas deben estar definidas y ser visibles a simple vista, donde, una vez más, sus glúteos son la joya de la corona. Para muchos, el mejor trasero del planeta.

Pero Sommer Ray tiene un componente de hermosura que no se puede comprar ni conseguir en los gimnasios: el genético. Le viene de su padre, culturista, y de su madre, una belleza tan definida como la youtuber pese a su edad. Y para demostrarlo Sommer nos la ha mostrado. Juntas se fotografiaron en un idílico paisaje natural en el que admiramos los atributos descomunales de madre e hija, sin distinguir cuál de las dos tiene mejor figura. Una barbaridad. Ahora sí: de tal palo, tal astilla.