Paulina Vega incendia Colombia: ¡ojo al book de fotos!

Su estilismo sólo es apto para determinados cuerpos

Las caras bonitas lo tienen todo más fácil. Las marcas se las rifan, venden más, traen de cabeza a más de uno y además se dan el lujo de elegir. Que digan que esto no es jugar con ventaja con el resto de la humanidad. O que digan que la cara de Paulina Vega Dieppa no es una de las elegidas con esa peculiaridad. Claro que de Paulina no sólo se puede decir que sea de las de cara bonita, es que además, el cuerpo le acompaña con el mismo nivel de belleza y atractivo. El colmo de la seducción concentrado en una misma persona, casi nada. Tampoco es moco de pavo haber sido Miss Universo, ser modelo profesional a la que las grandes casas de moda se quitan de las manos e incluso,  en sus ratot libres, presentadora de televisión, profesiones sólo al alcance de unas pocas que, necesariamente han de pasar el filtro de "guapa sin parangón" o "guapa entre las guapas".  

Y nuestra colombiana, cumple, vaya sí lo cumple. Que levante la mano toda aquella que se atreva a enfundarse en un vestidito de seda azul, de esos que se te pegan a las caderas y los muslos y que dejan en evidencia que la gravedad está causando estragos en tu trasero, tu cola, tus posaderas o como las quieras llamar. Eso sí, en ella, en Paulina, todo se ve en su sitio, con el justo tamaño y la adecuada proporción. Porque esta es otra peculiaridad de las guapas a las que acompaña en guapura el cuerpo. Y es que así, cómo no se las van a rifar las marcas. Que incluso a nosotros nos dan ganas de convertirnos en su competencia si Paulina es lo que se juega. El poder de las más guapas, o de los ojos con los que las miramos.