Sara Corrales se baja la cremallera (y ¡se ve esto!)

Enseñar músculo nunca ha sido un problema

A veces los descuidos no son descuidos, son una declaración de intenciones. Que ya se sabe que en el mundo rosa hay que estar en el candelero, mantener posición o estás acabada. Y si a veces los méritos son más que suficiente para avivar el fuego y que una continúe en el top ten, otras veces las celebrities se las tienen que ingeniar para conseguir lo buscado, el efecto deseado. Porque el que hablen de una es síntoma de interés, de fama y de dinero, ahí está la clave. Y no es que Sara Corrales ande escasa de nada de eso, porque es pronunciar su nombre y aumentar el calor, pero nunca está de más la ayuda extra. Y si ha posado de todas las formas posibles que aparecen en el catálogo de las grandes maniquís, Sara se las busca para hacerlas nuevas, aunque sólo sea en detalles.  

De las fotografías de bikini, trikini y trajes de baños de formas y colores cuanto más imposibles mejor hemos visto mil. De las de mirada leonina y pelo revuelto de apariencia sin peinar hemos perdido la cuenta. De trajes largos, de noche y de día, de los muy cortos y de los tops, también se cuentan por docenas. Pero de las de shorts mini que olvidan la cremallera y dejan su ombligo a la vista de todos se pueden contar con los dedos de una mano y nos sobran muchos. Porque entre abdominales más que trabajadas y piel tostada se nos pierde la vista. Y qué más da el decorado, el escenario y dónde está si Sara ha conseguido su propósito, que la tengamos en mente, que pensemos en ella y en su intención. Que ya dicen que la experiencia lo es todo, y nadie mejor que ella para ponerla en práctica.