El selfie de Carmen Villalobos en la playa con su nuevo bikini

Derrocha simpatía en cada una de sus apariciones

Se pueden contar con los dedos de una mano las famosas a las que la falta de maquillaje en su cara les siente mejor que el aparecer con él. Un arte que han aprendido y del que hacen gala y que consiste en saber cómo tapar imperfecciones, lunares incómodos y granitos de última hora con brocha y pintura. Trabajo digno del mejor de los pintores, a veces, ni del propio Velázquez. El arte de poder parecer físicamente otra famosa totalmente diferente de la que en realidad se es. Por eso, cuando una de ellas aparece fresca como una lechuga y natural como la vida misma, el elogio y los aplausos acuden raudos a nuestras bocas y nuestras manos. Y no podía ser otra que Carmen Villalobos la que se llevara todos los aplausos.

En numerosas ocasiones hemos reconocido que sentimos cierta querencia por Carmen Villalobos pero es que, día tras día, la actriz se gana el mérito con creces. Cuando no es una sonrisa, es un posado o un comentario que, a pesar de ser de lo más trivial y mundano, hace que nos derritamos nada más escucharlo. Otras veces, la culpa de esta admiración desmedida la tiene la elección de su estilismo y del fondo de su armario. Porque Catalina Santana, a pesar de contar con una cara aniñada donde parece que la maldad y la picardía no tiene cabida, es traviesa y revoltosa y sabe qué tecla ha de tocar. Y, a veces, con la excusa de tener como escenario la playa, son los bikinis y el continuo de sus curvas lo que nos asegura, sin un ápice de duda, que no nos hemos equivocado. Y es que la simpatía y la naturalidad no sabe de modelitos ni de maquillaje. Que se tiene o se es. Y de ambas, la actriz, va sobrada. Sólo hay que verla.