¡Vaya brazos tiene Sara Corrales! La foto (y ¡las críticas!)

Parece que sus brazos no son lo que eran

Dicen por ahí al ver las publicaciones de Sara Corrales que la guapísima paisa debería de bajar el ritmo de sus entrenamientos porque sus músculos comienzan a coger un tamaño y turgencia que ya no se considera como bonito. Dicen que sus brazos comienzan a coger un tamaño y unas proporciones algo exageradas. También se escuchan otras voces diciendo totalmente lo contrario. Que si luce mejor que nunca, que a todas nos gustaría tener una anatomía semejante y que no cese en sus entrenamientos, que su cuerpo se lo agradece con esas formas. Y cómo encontrar la medida justa sin evitar ser objetivos, cómo buscar el medio equitativo de opiniones basándonos únicamente en nuestro gusto se nos ha vuelto muy difícil, nada mejor que acudir a sus publicaciones y emitir juicios con conocimiento de causa. 

A primera vista lo que nos llama la atención es la perfección de unos brazos torneados a base de bien, a base de horas de gimnasio y que luce y enseña sin ningún tipo de pudor. Los brazos de Sara no saben de flacidez o descolgamiento de piel, los brazos de Sara son los brazos que a todas nos gustaría tener. Otra cosa es la envidia. También nos gustaría tener su melena, y ya puestos, su sonrisa. Nos gustaría convertirnos en Sara o parecernos a ella, claro que sí. 

Claro que si sus brazos levantan comentarios críticos y sin fundamento alguno, sus piernas y el resto de su anatomía siguen por el mismo camino. Porque a brazos torneados le siguen muy de cerca las piernas, eternas, larguísimas y dignas de admiración. Como corresponde a una top. Músculos allá donde dirijas la vista, ni gota de grasa ni de gramo de más. Y sólo dicen de sus brazos. A saber lo que dirán cuando contemplen el resto de su anatomía.