El fantasma de la ópera

Messi no logró evitar una nueva catástrofe del Barcelona, que perdió 4 a 0 con el Liverpool, tras haber ganado 3 a 0 en la ida, y se quedó sin final de la Champions. Hace un año sucedió algo similar.

El fantasma de la ópera fue una exitosa novela publicada en 1910, que contó con múltiples adaptaciones en cine, teatro, televisión y musicales. El afamado libro del escritor francés Gastón Leroux relata la historia de un personaje misterioso que aterroriza el Palacio Garnier de París. En la actualidad, el espíritu ha vuelto a acechar y la víctima resultó ser la misma que hace un año atrás: el Barcelona.

El Culé, con Lionel Messi, sufrió una noche de terror en Inglaterra. Luego de haber ganado 3 a 0, en el Camp Nou, en el encuentro de ida de la semifinal de la Champions League, cayó en la vuelta sin atenuantes por 4 a 0 contra el Liverpool y no logró acceder a la final del certamen continental. Dos goles de Dívock Origi y otro par de Georginio Wijnaldum desataron la locura en el mítico estadio de Anfield, donde los simpatizantes de los Reds entonaron con más emoción que nunca su característico canto: "You'll never walk alone" (nunca caminarás solo). 

El equipo español revivió la pesadilla que experimentó en Roma en la edición anterior del torneo. En aquella oportunidad, en los cuartos de final, se había impuesto por 4 a 1 de local ante el conjunto de la capital italiana. Sin embargo, falló a la hora de cerrar la serie en el estadio Olímpico al perder por 3 a 0 y quedó eliminado por el valor del gol de visitante. 

La debacle comenzó a los siete minutos cuando Origi capitalizó un rebote de Marc André ter Stegen luego de un remate del capitán Jordan Henderson, de gran actuación, para establecer el 1 a 0. En la eliminación de Roma, hace poco más de un año atrás, el primer gol también llegó de manera rápida ya que Edin Dzeko abrió el marcador a los 6'. Pero desde los pies de Messi, el Barsa logró generar peligro. Por un lado, con dos remates de la Pulga en la zona frontal del área y luego el argentino entregó un pase desde tres cuartos de cancha, que dejó fuera de acción a tres defensores del Liverpool, para habilitar a Jordi Alba. Sin embargo, el equipo de Ernesto Valverde, en una fatídica casualidad, se encontró con un viejo conocido: Alisson Becker. El arquero brasileño de los Reds se desempeñó hasta la temporada pasada en la Roma y fue una de las figuras de la noche en la que batieron al Culé. 

Los hinchas del Barcelona, desolados.

Pese a que aún estaba dos goles por detrás en el marcador global, Jürgen Klopp regresó del entretiempo con una brillante sonrisa que anticipaba lo que estaba por suceder. El Liverpool volvió a la cancha para disputar el complemento con una única modificación, la cual terminó siendo determinante: Wijnaldum entró en lugar de Andrew Robertson (James Milner pasó a ocupar la posición de lateral izquierdo del escocés y el holandés se ubicó en la mitad de la cancha). En una ráfaga el conjunto inglés golpeó en dos oportunidades a un Barcelona desorientado: a los 9' del segundo tiempo, el recién ingresado conectó un centro de Trent Alexander Arnold para el 2 a 0. Y, sólo dos minutos más tarde, impacto de cabeza un envío de Xherdan Shaqiri para el 3 a 0. Las dudas y el temor a revivir la pesadilla de Roma ya se habían adueñado del Culé. 

Los Reds lograron desconectar los circuitos de juego del Blaugrana, que a diferencia de la ida nunca renunció a la idea de atacar, y aisló a Messi del mediocampo, dejándolo en solitario con Luis Suárez en el ataque. De todas maneras, el rosarino se las ingenió, previo al 0-2, para filtrar un pase entre líneas que llegó a los pies del delantero uruguayo, quien falló el remate cuando se enfrentó con el arquero.

La eliminación no pudo culminarse de peor manera para el Barcelona. A los 33' del complemento, Arnold desistió de la idea de ejecutar un córner para dejar que Shaquiri se hiciera cargo. Sin embargo, cuando se alejaba del banderín, el lateral derecho giró y, de manera poco ortodoxa, envió el centro que cayó en los pies de Origi, quien, sin ningún rival alrededor, venció a Ter Stegen para marcar el 4 a 0.

En una vuelta el destino, los héroes de la noche fueron dos protagonistas inesperados. Wijnaldum no había sido titular, mientras que el delantero belga jugó por la lesión de Roberto Firmino. Además del atacante de Brasil, el Liverpool tampoco pudo contar con Mohamed Salah y Naby Keita, ambos lesionados y pilares fundamentales. 

Messi, anodadado. 

Durante el encuentro de ida, en la última jugada del mencionado encuentro, Messi condujo una contra y habilitó a Ousmane Dembelé, quien se encontró con el suficiente espacio y tiempo para definir ante un apresurado Alisson, pero falló lo que hubiera significado el 4 a 0 del equipo español. La Pulga lo lamentó en aquel momento. Hoy, mucho más. 

En el Palacio Garnier de París, en 1910, o en Roma y Liverpool, en la actualidad, el fantasma de la ópera continúa acechando. 

Portada de Don Balón.