Liverpool venció 1-0 a Flamengo y se proclamó campeón del Mundial de Clubes

En Doha, los Reds y el Mengao protagonizaron una apasionante final con ocasiones para ambos, pero el elenco de Jürgen Klopp se impuso en el tiempo suplementario por el gol de Roberto Firmino.

En el estadio Internacional Khalifa de Doha, Liverpool derrotó 1-0 a Flamengo en el tiempo suplementario y se proclamó campeón del Mundial de Clubes por primera vez en su historia, tomándose revancha de la caída ante el Mengao en la final de la Copa Intercontinental 1981.

El elenco inglés comenzó el partido con una actitud dominante, similar a la que exhibió en el agónico triunfo ante Monterrey en la semifinal del certamen internacional. Con el frenético ritmo que impone su estilo ‘heavy metal’, generó dos ocasiones para inaugurar el resultado en cuatro minutos, pero no fueron capitalizadas por Roberto Firmino y Naby Keita.

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El control geográfico de los Reds se sustentaba en la intensa presión elevada que ejercía una vez que perdía la posesión, lo cual le permitió durante los primeros pasajes recuperar el balón en escasos segundos. En esta faceta, el trabajo de los mediocampistas, en especial de Jordan Henderson, se volvió determinante.

Pese al alentador inicio del conjunto europeo, el Mengao revirtió la tendencia del encuentro de manera progresiva. En un principio, intentó hallar tranquilidad y avanzar en el terreno de juego acumulando una serie de pases, lo que derivó en que huyera del asedio.

Con el transcurso del cotejo, los dirigidos por el portugués Jorge Jesus gozaron de un mayor porcentaje de la tenencia e impidieron que su rival saliera desde el fondo con facilidad estableciendo a Gabriel Barbosa, Bruno Henrique y Éverton Ribeiro encima de Henderson, Joe Gomez y Virgil van Dijk.

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En este escenario, Bruno Henrique se erigió como el factor más amenazante de los brasileños. Con el desequilibrio individual y la velocidad instantánea que posee, generó resquicios en la última línea del campeón de la Champions League, que padeció cada una de sus intervenciones.

En más de una oportunidad, la entidad de Río de Janeiro lanzó envíos frontales a la espalda de Trent Alexander Arnold para localizar a Bruno Henrique, quien atacaba los espacios vacíos que se formaban por detrás del lateral derecho y desnivelaba en los enfrentamientos con Gomez.

Aunque ambos contaron con períodos en el que controlaron el desarrollo del duelo, sólo inquietaron esporádicamente y no contaron con la cuota de precisión e imaginación necesaria para abastecer a sus delanteros y exigir las intervenciones de los arqueros.

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En el complemento, presentando similitudes con lo ocurrido en el inicio de la primera etapa, Liverpool empezó de manera arrolladora utilizando las proyecciones simultáneas de Arnold y Andrew Robertson. Como consecuencia, coqueteó con la apertura del marcador, pero la falta de dirección en los remates se convirtió en su principal enemigo.

A los 2’, tras un pase vertical de Henderson, Firmino desairó a Rodrigo Caio efectuando un sombrero y ensayó un disparo de zurda que se estrelló en el poste derecho, la pelota recorrió la línea del arco por detrás de Diego Alves y se marchó afuera. Luego, Arnold envió un centro que impactó incómodo Mohamed Salah en el corazón del área y se fue a instancias del palo izquierdo.

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En un contexto de ida y vuelta, donde compartían el protagonismo, el Fla respondió por intermedio de Gabigol tras una nueva defectuosa salida de Alisson. A los 8’, Willian Arao interceptó un pase del arquero y habilitó al delantero, quien remató de derecha desde el sector derecho del área y obligó a su compatriota a desviar el tiro hacia el córner.

En el ocaso del partido se produjo la acción más polémica de la jornada. A los 46’, en el primero de los cinco minutos añadidos, Firmino profundizó con Mané, quien avanzó y disparó ante la presencia de Diego Alves, quien bloqueó el remate.

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Sin embargo, el árbitro Abdulrahman Al Jassim sancionó penal por una supuesta infracción de Rafinha sobre el delantero senegalés. Mientras se desataron las vehementes protestas de los sudamericanos, el juez qatarí revisó la jugada en el VAR y decidió revertir su decisión ya que el contacto se había producido afuera del área.

La paridad extendió la definición hacia el tiempo suplementario, donde la supremacía física de Liverpool desniveló el resultado. A los 8’ de la primera parte extra, Henderson comenzó una contra con un pase desde su propio campo que tuvo como receptor a Mané, que ingresó al área frente a la marca de Rafinha y propició la entrada de Firmino, quien con un amago desparramó en el césped a Caio y Alves y, con el arco a disposición, empujó el balón al fondo de la red y estableció el 1-0.

Con valentía, corazón y una actitud que compensaba la carencia de energías, Flamengo intentó reestablecer el empate hasta los últimos instantes, pero su búsqueda no fue fructífera. De esta manera, los conducidos por Jürgen Klopp se coronaron campeones del Mundial de Clubes y culminaron un año histórico en el que también conquistaron la Champions League y la Supercopa de Europa.

Formaciones:

Liverpool: Alisson; Trent Alexander Arnold, Joe Gomez, Virgil van Dijk, Andrew Robertson; Alex Oxlade Chamberlain (ST 30’ Adam Lallana), Jordan Henderson, Naby Keita (PTE 10’ James Milner); Mohamed Salah (STE 15’ Xherdan Shaqiri), Roberto Firmino (STE Divock Origi) y Sadio Mané. Entrenador: Jürgen Klopp.

Flamengo: Diego Alves; Rafinha, Rodrigo Caio, Pablo Marí, Filipe Luís; Éverton Ribeiro (ST 36’ Diego), Willian Arao (STE 15’ Orlando Berrío), Gerson (PTE 10’ Lincoln), Giorgian De Arrascaeta (ST 31’ Vitinho); Bruno Henrique y Gabriel Barbosa. Entrenador: Jorge Jesus.

Gol: PTE 8’ Roberto Firmino (LIV).

Amonestados: PT 45’ Sadio Mané (LIV). ST 35’ Mohamed Salah (LIV) y 45’ Vitinho (FLA). PTE 10’ Roberto Firmino (LIV) y 15’ James Milner (LIV). STE 7' Diego (FLA).

Estadio: Internacional Khalifa (Doha, Qatar).

Árbitro: Abdulrahman Al Jassim (Qatar).