Marcelo Gallardo dirigirá su primera definición de la Copa Libertadores

Luego de haber estado suspendido en la revancha de la final de 2015 y en ambos compromisos de 2018, el entrenador podrá estar en el terreno de juego del Monumental de Lima ante Flamengo.

La cuenta regresiva comienza a vislumbrar su epílogo. La final de la Copa Libertadores se avizora en el horizonte y los equipos ultiman detalles para el enfrentamiento en el Monumental de Lima. Mientras Jorge Jesus optó por un hermetismo en los entrenamientos de Flamengo, Marcelo Gallardo se exhibe en las prácticas con el mismo semblante de alegría que demuestran sus futbolistas.

El Muñeco goza cada instante de la antesala y de encontrarse ante un hecho inédito en su carrera: dirigir por primera vez una definición del certamen continental. Esto se debe a que en las ediciones de 2015 (vuelta) y 2018 (ida y revancha), las cuales conquistó River, fue Matías Biscay, su principal colaborador, quien estuvo al frente del equipo por diferentes sanciones que recibió el oriundo de Merlo.

Hace cuatro años, en el estadio Universitario de Monterrey, transcurrían los 26 minutos del complemento del encuentro de ida entre Tigres de México y el Millonario cuando se produjo un suceso inesperado: el árbitro paraguayo, Antonio Arias, expulsó al técnico visitante por sus reiteradas protestas y no le permitió observar en el terreno el resto del empate sin goles.  

Pese a la sanción, el entrenador eludió a los oficiales de seguridad de la Conmebol y se filtró en el vestuario para brindarle a sus jugadores la última charla técnica antes de disputar la revancha. Luego, en un rincón del Monumental localizado entre la Sívori y la San Martín, le dio indicaciones tácticas a través de un handy a Hernán Buján, otro de sus ayudantes, y observó el triunfo 3-0 frente a los conducidos por Ricardo Ferreti que le permitió alzar el título.

En la temporada anterior, la historia experimentó un capítulo con ciertas similitudes. En la segunda semifinal contra Gremio en Porto Alegre, y cargando una suspensión que no le permitía presenciar el duelo en el campo, Gallardo desobedeció las normas y en el entretiempo fue a dialogar en persona con el plantel.

Como consecuencia, fue expulsado por cuatro fechas y no pudo estar presente en ninguna de las dos finales con Boca. Pese a los controles que ejercieron los empleados de la Confederación Sudamericana, halló la manera para brindarle ideas a los futbolistas y corregir determinados desajustes en La Bombonera y en el Santiago Bernabéu de Madrid. El desenlace fue idéntico, con Biscay en el banco y el trofeo en Núñez. ¿Qué sucederá en Lima?