Fútbol de Primera

Cargando el descenso a la B Nacional, Tigre continúa desplegando un juego digno de la máxima categoría y, en un carnaval de goles, venció por 5 a 0 a Atlético Tucumán en la semifinal de ida.

Tigre reivindica los valores que dominan en el fútbol, pero que más de uno se esfuerza por evitar. El juego y la pelota. Las dos principales armas de un equipo que no busca excusas en las enormes brechas salariales existentes, tampoco en las lesiones de siete de sus once titulares, ni mucho menos en las decisiones arbitrales.

Lejos de indagar en responsabilidades externas para justificar su descenso, el Matador asume sus errores y se refugia en el terreno de juego. Allí, goza de cada partido como si fuera el último y, desde la desazón de estar condenado a disputar la B Nacional la próxima temporada, genera admiración con actuaciones como las de hoy. En el José Dellagiovanna, la entidad de Victoria se impuso por 5 a 0 en la semifinal de ida de los cuartos de final de la Copa de la Superliga y quedó a un paso de la definición del certamen.

La presión en la mitad de la cancha generó un encuentro friccionado e interrumpido. Pero la flexibilidad en los movimientos de los futbolistas de Tigre desequilibró la balanza. Un desplazamiento hacia la izquierda del delantero centro, Federico González, inició una sucesión de pases, que contó con un taco de Nicolás Colazo, hasta que Diego Morales le devolvió una pared a Lucas Menossi, quien definió con comodidad para el 1 a 0 del Matador a los 15 minutos.

El Decano demostraba dificultades a la hora de generar juego y salteaba líneas para encontrar a sus dos atacantes. Sin embargo, las mejores acciones de los dirigidos por Ricardo Zielinski nacieron desde los pies de David Barbona. El volante ofensivo se recostaba en la banda izquierda para conducir hacia dentro con su mejor perfil. De esa manera, logró colocar a Leandro Díaz de frente ante Gonzalo Marinelli. El arquero ganó el duelo y en el rebote Javier Toledo anotó, pero el línea anuló la acción por un off side.

En la acción siguiente, el destino dio una nueva señal de lo que deparaba la noche. A los 41 minutos, luego de un rechazo de Ezequiel Rodríguez, Juan Ignacio Cavallaro combinó con González, quien le retornó la pelota de cabeza, y permitió que el extremo convierta el 2 a 0 con un disparo alto, que hizo inútil el esfuerzo de Cristian Lucchetti por evitar el gol.

Atlético Tucumán nunca se encontró cómodo en el terreno de juego y sus acciones resultaban forzadas. Barbona, el punto más alto del equipo, continuó inquietando a la defensa del Matador con remates de media distancia, pero Marinelli se encargó de desactivar el peligro en reiteradas ocasiones de la jornada. 

Tigre

La falta de efectividad de la entidad del norte de Argentina fue lo opuesto de lo sucedido en cada ataque de los dirigidos por Néstor Gorosito. Cuando transcurrían los 9' del complemento, Morales, quien logró que no se extrañara la presencia del lesionado Walter Montillo, lanzó un disparo potente y cruzado desde la cercanía de la medialuna del área y convirtió el 3 a 0. 

El Decano sufrió el impacto del nuevo gol y, mientras intentaba recuperarse, recibió un nuevo golpe dos minutos más tarde. Una serie de pases, que permitió que el equipo de Victoria avance al ritmo de los toques, culminó con la asistencia de Cavallaro para la entrada en velocidad de Colazo, quien remató de manera cruzada con la pierna zurda y extendió la ventaja en el marcador al anotar el 4 a 0 a los 11'. 

Los visitantes no lograban reaccionar y la desmoralización que les producía cada gol los volvía más vulnerables en defensa. Con el temor a equivocarse y la tensión producto de los nervios, conllevó en una sucesión de imprecisiones. Por eso, a los 13', Tigre recuperó la posesión de la pelota al ejercer una presión en la mitad de la cancha y, luego de que la pelota llegara a los pies de Lucas Janson, el delantero no logró convertir. Sin embargo, capturó el rebote de la acción y envió un centro, que impactó de cabeza dentro del área chica Cavallaro para sentenciar el 5 a 0 definitivo. 

Los intentos de Atlético por descontar fueron en vano. Cuando Marinelli no lograba repeler los remates, las reiteradas imprecisiones de los delanteros al encontrarse en posiciones ventajosas para convertir favorecían al local, que logró mantener la valla invicta.

Cavallaro

El próximo sábado, en el José Fierro, Tigre deberá mantener la amplia ventaja que obtuvo para conseguir el ansiado pasaje a la final de la Copa de la Superliga. En caso de lograr la clasificación a la definición del certamen, tendrá asegurado un lugar en la Sudamericana 2020 (el campeón irá a la Libertadores del próximo año). Victoria fue un carnaval en las tribunas y el equipo extendió la fiesta dentro de la cancha, donde no se reprimió por haber descendido y, con un juego de primera y refugiándose en la pelota, superó con holgura a Atlético Tucumán.

Mientras piensa en regresar a la máxima categoría cuanto antes, el Matador sueña con alzar el título y volver a participar de un torneo internacional. Y, a esta altura, nadie se atreve a ponerle un freno a su ilusión.