¡Ha vuelto el Matador!

Tigre dio el batacazo en la Copa de la Superliga: Pérez Acuña marcó el agónico gol en la derrota 1-2, pero que valió la victoria 3-2 en el global y eliminó a Racing, campeón del torneo local.

Se llena el escenario de luz y color. Se suben a la mesa para ver mejor. Tigre, el equipo sensación del fútbol argentino, el que perdió la categoría desplegando un juego a la altura, y en muchos casos superior, al de las mejores instituciones del ámbito doméstico, brindó un nuevo espectáculo en el Cilindro de Avellaneda.

En el marco del duelo de vuelta de los cuartos de final de la Copa de la Superliga, eliminó sobre la hora a Racing, campeón del torneo local, y accedió a las semifinales. El Matador cayó por 2 a 1, con un agónico gol de Matías Pérez Acuña, pero gracias al 2 a 0 obtenido en la ida, se colocó entre los cuatro mejores del certamen. Lucas Orban y Lisandro López habían marcado previamente para la Academia.

Pérez Acuña

El encuentro comenzó con la tónica que se preveía. Los dirigidos por Eduardo Coudet salieron a la cancha exigidos a obtener una victoria por, al menos, dos goles de diferencia para forzar la definición por penales. Impulsado por el factor de la localía, la entidad de Avellaneda tomó el dominio del partido y sometió a Tigre, que con el correr de minutos defendió cada vez más cerca del área de Gonzalo Marinelli. Con una presión constante sobre la defensa del visitante, que se veía obligado a realizar envíos largos en dirección de Federico González, y un ritmo enérgico, Racing se encontró con el gol a los 20 minutos. Luego de un córner preciso de Guillermo Fernández, Lucas Orban impactó de cabeza en el primer palo y anotó el 1 a 0 ante la mirada de un atónito Marinelli, quien sólo pudo observar como la pelota ingresaba por su palo derecho.

A través de los movimientos de Lisandro López desde el centro hacia la derecha, el equipo del Chacho generó superioridad y logró desbordar de manera constante a Néstor Moiraghi, habitual central, pero que hoy ofició de lateral por el sector izquierdo. Justamente, un mal rechazo del zaguero central por oficio, propició el inicio del segundo tanto de la noche. Luego del despeje, Augusto Solari se enfrentó con el arquero de Tigre, quien bloqueó el remate, pero el rebote cayó en los pies del capitán, Lisandro López, quien no perdonó y marcó el 2 a 0 a los 37'.

En el complemento, las lesiones se volvieron protagonistas. Tras la salida por un inconveniente físico de Matías Zaracho en el primer tiempo (fue reemplazado por Andrés Ríos) y, por el lado del Matador, de Moiraghi (ingresó Ezequiel Rodríguez), el equipo conducido por Néstor Gorosito salió a la cancha para disputar el segundo tiempo sin su máxima figura, Walter Montillo, quien fue sustituido por Juan Ignacio Cavallaro. 

Racing y Tigre

Racing y Tigre comenzaron a protagonizar un partido de ida y vuelta. Sin ocasiones de claro peligro, se turnaban la posesión de la pelota y se comenzaron a denotar signos de fatigas en ambos lados, que derivaron en más molestias musculares. A los 6 minutos de la segunda parte, Lisandro López, quien se había recuperado de una distensión en el sóleo izquierdo, abandonó el terreno de juego con muecas de dolor en lugar de Marcelo Díaz. Finalmente, también debieron abandonar la cancha Nery Domínguez (entró, y debutó, Nicolás Muscio) y Gerardo Alcoba (fue sustituido por Alexis Niz). Es decir, que las seis variantes fueron por lesiones. 

Cuando las pulsaciones aumentaban, y el partido parecía estar condenado a los penales, la noche brindó un nuevo capítulo de gloria en la historia de Tigre. A los 45' del complemento, Diego Morales acarició la pelota para la llegada en velocidad al área del lateral derecho Pérez Acuña, quien demostró que aún tenía reservas de energía y, sobre todo, la claridad mental que no abundaba en el tenso desenlace. El ex Vélez, controló la pelota ante la marca de Muscio y lanzó un potente remate de derecha al primer palo que hizo inútil el intento por detenerlo de Gabriel Arias y marcó el descuentó (1-2), pero el triunfo en el global (3-2).

Tigre no contará con los mismos recursos económicos de las instituciones grandes o, tal vez, de equipos de un segundo escalón. Quizás tampoco pueda presumir de una historia dorada y repleta de títulos. Incluso, deberá disputar la B Nacional la próxima temporada. Pero, sin lugar a dudas, despliega un fútbol superlativo y sólo pocos están a su altura en ese aspecto. El campeón de la Superliga ya lo padeció. Ha vuelto el Matador.