"Que se centre o que se vaya" Messi está muy cabreado

La actuación de los culés ayer reabre muchas heridas

Después de todo, era la tercera vez en 29 partidos de la Liga de Campeones que el Barcelona no ganaba en casa, los otros dos contra el Juventus y el Tottenham la temporada pasada, sucedieron cuando los catalanes ya se habían clasificado, la derrota dolía mucho menos.

La noche no fue bien, pero se vio empeorada por la expulsión de Jordi Alba en el descanso por una lesión en el tendón, mientras que la tarjeta amarilla de Gerard Piqué lo sancionará por el partido contra el Dortmund.

El ritmo de ataque del Slavia causó problemas al Barcelona en los primeros 45 minutos, que para el equipo local sólo se vio iluminado por un momento de Messi. Clement Lenglet estuvo a punto de encajar un penalti tempranero cuando Stegen empujó el balón al pecho del defensa, mientras que Piqué se quedó sin poder hacer mucho más después de que Peter Olayinka le robara el balón. Olayinka, el desgarbado delantero del Slavia, se mostró especialmente animado cuando disparó a Lukas Masopust con un tiro dentro del área y luego se alejó de Nelson Semedo, que también tuvo que recibir una tarjeta amarilla.

El Barcelona se mostró descuidado en la posesión y deslucido a más no poder. Ousmane Dembele volvió era cierto pero de la peor forma posible, y Antoine Griezmann, no aprovechó su gran momento, siguió jugando por la izquierda a pesar de que la lesión de Luís Suárez tenía el puesto vacante. El francés estuvo descafeinado y muy poco acertado.

Messi, como ya viene siendo habitual, fue el encargado de levantar el ánimo y estuvo a punto de anotar con una brillante carrera desde la línea de mitad de cancha, que comenzó con una caída en el hombro y terminó con un tiro de curvatura contra el travesaño.

La afición volvió a silbar a Dembele cuando fue sustituido por Ansu Fati y también hubo quejidos por lo que se consideraron errores, como cuando Semedo se fue a un saque de esquina o Lenglet se descontroló.

Las críticas llegaron y todos están muy nerviosos, el Barça es un barco a la deriva y hay que reflotarlo. Un muy cabreado Messi arremetió duramente contra sus compañeros asegurando que hay que centrarse, en especial era un mensaje para Griezmann que estuvo muy lejos de brillar en el partido. Mientras que Piqué pidió paciencia para estos momentos en los que admitió que no están en el nivel que deberían.