Coronavirus: un futbolista regresó a su pueblo y fue echado por los vecinos

Marcos Fernández, volante de San Martín de San Juan, volvió a Matilde con el permiso especial que decretó el Gobierno, pero algunos habitantes repudiaron su decisión y lo obligaron a marcharse.

El Gobierno Nacional decretó un nuevo permiso especial de circulación para que aquellas personas que se encuentren realizando la cuarentena lejos de sus casas cuenten con la posibilidad de regresar en autos particulares a sus respectivos domicilios declarados. La medida, que expiró el pasado martes 21 de abril, fue utilizada por Marcos Fernández, futbolista de San Martín de San Juan, pero el desenlace de la historia fue inesperado.

La autorización le permitió al volante que milita en la Primera Nacional volver a Matilde, su pueblo natal, hace un par de días. Sin embargo, algunos habitantes le reprocharon su decisión de continuar allí con el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio e hicieron que abandonara la localidad.

El mediocampista, quien surgió de las Divisiones Inferiores de Colón, realizó un descargo en su cuenta de Facebook. “Tristemente, nos encontramos con gente a la cual no le cayó bien que yo pueda volver, y se encargó por completo de sacarme (o mejor dicho echarme)", reveló el jugador, quien debió marcharse a la capital de la Provincia de Santa Fe, de donde es oriunda de su pareja.

El futbolista, que el 20 de abril cumplió 27 años, lamentó el hecho que tuvo que experimentar su familia, pero destacó el cariño que siente por la ciudad, la cual se encuentra en el departamento de Las Colonias y se localiza a 35 kilómetros de Santa Fe.

Además de su paso por el Sabalero (2012-2015) y el Verdinegro, donde se desempeña desde julio de 2019, Fernández jugó en San Luis de Quillota de Chile (2015-2016), Sportivo Las Parejas (2016-2017), Unión de Sunchales (2017-2018) y Sarmiento de Resistencia (2018-2019). En la actual temporada, disputó 14 partidos y fue titular en 12 ocasiones.

El descargo que realizó Marcos Fernández:

No soy de hacer estas cosas, pero esta vez me toca. Como quizás algunos pueden saber hace un par de días llegue a mi pueblo (Gracias a la posibilidad del permiso nacional en el que me autorizaba a viajar desde San Juan a mi querido Matilde) para seguir cumpliendo con el aislamiento obligatorio. "VOLVER AL PUEBLO". En el que me gusta estar, donde siempre fui feliz, donde hay mucha gente a la que quiero y me hace bien verlos, donde quisiera que mi hijo viva toda la vida, pero lamentablemente y sobre todo tristemente nos encontramos con gente a la cual no le cayó bien que yo pueda volver, y las que se encargaron por completo de sacarme (o mejor dicho echarme). Y digo tristemente porque hicieron hasta lo imposible para que sea así, y cuando llegas al punto de hacer hasta lo imposible para querer lastimar a otra persona es donde te das cuenta lo triste que deben ser estas personas, la sensación fea que deben sentir este tipo de personas al querer y lograr que una persona del pueblo (donde nos conocemos todos) tenga que irse del mismo.

Con esto no quiero mostrar nada más que una sensación de rechazo para estas personas que lograron su propósito, en el cual se meten en la vida de los demás sin conocimiento de nada y quieren lastimar de alguna manera, cosa que en una familia tan unida como la mía es y va a ser imposible lastimarnos o causarnos daño.

Ojalá sigamos dándonos cuenta de la gente mala que tenemos en nuestro Matilde porque siempre va a ser mi pueblo, el pueblo donde nunca tuve que mirar de costado a alguien, donde gracias a mi profesión siempre traté de dejarlo bien representando pero ojalá algún día vuelva a sentir la sensación de querer que mi hijo pueda ser feliz como lo fui yo y pasarla bien sin los problemas que en nuestro pueblo podemos tener y no sentir esta sensación de no querer aparecer por mucho tiempo para no tener que lidiar con gente mala. Saludos y doy gracias tener la familia que tengo y mucha gente alrededor mío que me quiere ver bien, Dios se encarga de ver todo y poner cada cosa en su lugar siempre, esto quedará como una anécdota de que me sacaron de mi propio pueblo para felicidad de algunos gracias por los saludos de cumpleaños, soy muy feliz.