Con gol de Messi, Argentina venció 1-0 a Brasil en un amistoso esperanzador

En Riad, la Albiceleste fue superior a la Canarinha y se impuso con justicia por la mínima diferencia por el tanto del astro rosarino, quien se erigió como la figura del partido en su regreso.

En el penúltimo amistoso antes del inicio de las Eliminatorias rumbo al Mundial de Qatar 2022, la Selección Argentina se impuso en el clásico y derrotó 1-0 a Brasil en el estadio de la Universidad Rey Saúd, ubicado en Riad, la capital de Arabia Saudita. En su regreso tras cumplir con los tres meses de suspensión, Lionel Messi desequilibró el resultado.

La Albiceleste, al igual que lo sucedido en sus anteriores presentaciones ante Alemania y Ecuador, comenzó el partido ejerciendo una presión elevada con la intención de cumplir dos objetivos. Por un lado, intentó impedir que Thiago Silva y Éder Militao salieran desde el fondo con facilidad para que recurrieran a los envíos aéreos. Por otra parte, buscó que Arthur, Casemiro y Lucas Paquetá recibieran incómodos y de espalda al arco.

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Luego de realizar diferentes ensayos en el transcurso de la semana, Lionel Scaloni optó por incluir en la alineación titular a Lucas Ocampos y Giovani Lo Celso como volantes derecho e izquierdo, respectivamente, en un sistema táctico 4-4-2, para obstaculizar en defensa y dañar en labores ofensivas a los laterales Alex Sandro y Danilo.

La Verdeamarela gozó de un mayor porcentaje de la posesión de la pelota, pero la estrategia contraria imposibilitó que sus volantes tuvieran una notable injerencia en la construcción del juego. Sólo el futbolista del Milán, Paquetá, consiguió hallar resquicios para desequilibrar con sus constantes desplazamientos.

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Pese a la reinante monotonía que acaparó el compromiso, un error de Argentina le permitió a la Canarinha contar con una inmejorable posibilidad para inaugurar el resultado. Juan Foyth trató de iniciar una acción en una zona comprometida con un amago ante la presencia de Roberto Firmino, quien le quitó la tenencia y propició que Gabriel Jesus recibiera dentro del área y fuera derribado por Leandro Paredes.

Como consecuencia, el árbitro neozelandés, Matthew Conger, sancionó penal. A los 10’, el delantero del Manchester City, a quien le cometieron la infracción, se encargó de la ejecución y su remate con extremada sutileza se marchó desviado, a escasos centímetros del palo izquierdo del arco de Esteban Andrada, quien se había arrojado al poste opuesto.

De inmediato, Argentina brindó una respuesta letal por intermedio de Messi, quien en su vuelta al seleccionado se erigió como uno de los intérpretes más activos del elenco. A los 13’, el astro rosarino desbordó por la derecha, ingresó al área y, antes de que pudiera culminar la maniobra individual, cayó por un contacto desde atrás de Alex Sandro y, sin vacilar, Conger volvió a señalar el punto del penal.

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El capitán asumió la responsabilidad y dirigió el disparo hacia la derecha de Alisson, quien adivinó la intención de laestrella del Barcelona y bloqueó el tiro. Sin embargo, con una elevada cuota de agilidad, la Pulga capitalizó el rebote y convirtió el 1-0 mientras el arquero del Liverpool intentaba reponerse.

Con el gol de ventaja, el combinado nacional adelantó de manera considerable a su última línea para disminuir la cantidad de metros que la separaban de los componentes de la mitad de la cancha. De esta manera, redujo el radio de acción de Arthur y Paquetá, y evitó que Jesus y Willian gozaran de extensos callejones para avanzar en velocidad.

En el ocaso del primer tiempo, Messi no pudo obtener un rédito de una nueva chance que lo tuvo como protagonista. A los 46’, tras un defectuoso pase de Arthur que impactó en Paredes, el balón cayó en los pies de Leo, quien se direccionó hacia el arco por el centro del terreno y, antes de que fuera interceptado por Thiago Silva, ensayó un remate que careció de potencia y fue detenido con facilidad por Alisson.

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En los compases iniciales del complemento, Argentina se adueñó de la tenencia y logró consolidarse en el territorio del Scratch poblando el sector con un numeroso grupo de futbolistas, que incluía las proyecciones simultáneas de Foyth y Nicolás Tagliafico.

Sin embargo, con el transcurso de los minutos, la Albiceleste optó por replegarse ante la exhaustiva búsqueda del vigente campeón de América por reestablecer el empate. En este escenario, Scaloni determinó el ingreso de Marcos Acuña, en lugar de Lo Celso, para que colaborase en la marca con Tagliafico.

Pese a la postura conservadora, Argentina coqueteó con la segunda conquista de la jornada en dos oportunidades. En primer lugar, a los 14’ y tras un anticipo de Foyth, Ocampos desairó a Alex Sandro desarrollando una bicicleta y un posterior tiro con potencia que se fue sólo unos centímetros por encima del travesaño.

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Más tarde, a los 21’, Messi se aventuró a través de un tiro libre lejano y frontal. Aunque el remate careció de la dirección idónea, contó con la vehemencia necesaria y obligó la enésima reacción de Alisson, quien desvió el peligro hacía el córner.

En contrapartida, las modificaciones que implementó Tite resultaron infructíferas: Philippe Coutinho, Fabinho, Renan Lodi, Richarlison, Wesley y Rodrygo, el juvenil que asombra en Real Madrid, fueron víctimas de las mismas trampas defensivas que les planteó su rival.

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La progresión del duelo, mientras en el horizonte se vislumbraba el desenlace del cotejo, y la inerte expedición ofensiva de Brasil, propiciaron que Argentina gozara de mayor naturalidad para llevar a cabo contragolpes. Los cimientos del favorable panorama fueron establecidos por Messi, quien se erigió como la figura del enfrentamiento.

El máximo goleador en la historia del seleccionado se ofreció como una incesante opción de descarga cuando sus compañeros eran presos del asedio. Además de transformar en una pesadilla los intentos de los contrarios por extirparle la pelota, exhibió su visión periférica para destrabar diferentes cerrojos defensivos con sus pases.

Argentina resistió con solvencia los últimos arrebatos de Brasil y, pese a que se trató de un amistoso, obtuvo una victoria que le permite fortalecer el aspecto anímico y ratificar la filosofía de juego que pregona el entrenador desde el comienzo de su ciclo. El próximo partido de la Selección será el lunes, en Tel Aviv, frente a Uruguay.

 

Formaciones:

Argentina: Esteban Andrada; Juan Foyth, Germán Pezzella, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul (ST 45’ Nicolás Domínguez), Leandro Paredes (ST 37’ Guido Rodríguez), Giovani Lo Celso (ST 14’ Marcos Acuña); Lionel Messi, Lautaro Martínez (ST 43’ Lucas Alario) y Lucas Ocampos (ST 29’ Nicolás González). Entrenador: Lionel Scaloni.

Brasil: Alisson; Danilo, Éder Militao, Thiago Silva, Alex Sandro (ST 18’ Renan Lodi); Arthur (ST 9’ Fabinho), Casemiro (ST 41’ Wesley), Lucas Paquetá (ST Philippe Coutinho); Gabriel Jesus (ST 26’ Richarlison), Roberto Firmino y Willian (ST 26’ Rodrygo). Entrenador: Tite.

Gol: PT 13’ Lionel Messi (ARG).

Amonestados: PT 22’ Casemiro (BRA), 27’ Danilo (BRA) y 43’ Rodrigo De Paul (ARG). ST 16’ Nicolás Tagliafico (ARG), 19’ Éder Militao (BRA) y 28’ Leandro Paredes (ARG).

Árbitro: Matthew Conger (Nueva Zelanda).

Estadio: Universidad Rey Saúd (Riad, Arabia Saudita).