La peor semana de Márquez, caída y esta liada que casi le cuesta el GP

A punto de cometer un error que hubiese resultado fatal. ¡Al loro!

Que ganar un mundial de Moto GP no es fácil está claro. Que ganarlo seis veces en siete años todavía menos. Uno sabe que para hacerse con el ansiado título de campeón en la categoría reina del motociclismo se deben dar varias circunstancias al unísono: ser un piloto técnicamente muy bueno, rozando casi la excelencia, tener un equipo con una moto campeona (esta en el sitio correcto para ello, eso desde luego), disponer de una fortaleza mental enorme para batir todos los miedos y generar hambre por ganar cuando uno ya se ha saciado, no tener caídas que te dejen ko durante una larga temporada y tener un puntito de suerte en los momentos clave y con esto ya estaría… Pues no, ni mucho menos.

A partir de ahora a esta receta habrá que añadir algo muy imporante: no olvidar el pasaporte en un avión cuando uno está volando de Qatar a Bangkok porque de hacerlo uno se expone a que el pasaporte, cuando el operario va a buscarlo al avión, puede que no esté allí y entonces uno se queda sin poder salir del país hasta que el problema burocrático se resuelva, y eso puede durar horas o días. 

Es cierto que Marc Márquez en este tema hubiese podido gozar de un trato de favor por tratarse de un deportista famoso y reconocido pero este hecho no le sirvió de nada desde que el joven piloto trato de explicarselo a los operarios del aeropuerto qatarí hasta que uno de ellos volvió del avión con el dichoso pasaporte. Y eso que el premio de Moto GP comienza cada temporada desde hace ya unos años en el propio país de Qatar. 

Lo que está claro es que de momento ni los despistes, ni las caídas, ni los rivales, son un impedimento para que Marc Márquez logre su sexto título de Moto GP y se quede ya a tan solo uno del hasta ahora piloto más grande de la historia del motociclismo, Valentino Rossi.