Andrés Chitiva: "En México los técnicos trabajan pensando en el hoy"

El actual visor del Club Pachuca reconoce a Don Balón que parte de su trabajo es presentar las mejores opciones que resuelvan el presente

Y un día, después de haberlo ganado todo a nivel de clubes en México, el colombiano Andrés Chitiva ya no soportó el dolor de tobillos. Hizo un intento tras operarse con uno de los cirujanos más renombrados en la medicina deportiva a nivel internacional, Rafael Ortega, pero el mismo médico que ha visto cientos y miles de casos, nunca se explicó que Chitiva pudiera jugar al Futbol sin tener ligamentos en sus tobillos, un milagro de la naturaleza.

 

Hoy, el ligero ex jugador surgido del Millonarios de Colombia, habló con Don Balón acerca de su presente como visor y buscador de talentos en el Club Pachuca, además de recordar algunos pasajes que a lo largo de su vida deportiva lo llevaron a ser considerado uno de los mejores jugadores extranjeros en lo que va del milenio dentro del Futbol mexicano.

 

“Mi trabajo es el de calificar a los jugadores de categorías inferiores, además de observar demasiados partidos durante los fines de semana para reportar posibles contrataciones. La ventaja de haber sido futbolista es que prácticamente todos los presidentes de clubes me conocen, y me abren las puertas para dialogar o intercambiar impresiones”, señaló el alguna vez portador de la número 10 con los Tuzos.

 

A pesar de que lleva una excelente relación con el presidente del Club, Jesús Martínez, misma que se podría describir como entre padre e hijo, Chitiva es un hombre que responde a las exigencias de la institución. Tiene a cargo un departamento de scouteo que se apoya en videos, estadísticas, tendencias, pero por encima de esas herramientas, pondera la del ojo clínico, aquel que gracias a la experiencia visualiza y distingue a un jugador o prospecto sobre el resto: “el problema es cuando hablas con los Directores Técnicos y les dices que tienes a 3 hombres de cantera que en un año estarán listos para romperla en primera, sin embargo te responden que no pueden esperar tanto tiempo dado que quizá ya no estén en el banquillo para esa fecha”.

 

Y es que la exigencia de resultados a corto plazo en México al ser torneos cortos, ha dado por interrumpir procesos y cancelar contratos en los entrenadores, según Chitiva: “presento un reporte de un jugador que atraviesa un buen nivel pero que ya llegó a su límite, o bien, el de algún otro que cuenta con gran futuro y tiene un techo muy arriba para crecer, pero que aún no está listo. Los entrenadores se van por el que ya esté preparado, necesitan dar resultados de inmediato, y muchas veces por eso dejas escapar uno que otro prospecto muy valioso. Trabajan bajo presión y con el presente encima”.

 

El Club Pachuca es de los más antiguos en México, sin embargo la época dorada de resultados vino de 15 años a la fecha, en la que “Chiti” fue factor fundamental junto con una camada de extranjeros como Miguel Calero, Gabriel Caballero, Aquivaldo Mosquera y Damián Alvarez que llevaron a los Tuzos a ganar 5 títulos de liga y la Copa Sudamericana en 2006: “ese título nunca se va a olvidar, ha sido el mayor logro en la historia del Futbol mexicano a nivel clubes. Le ganamos la final a Colo Colo en el estadio Nacional, un equipo que tenía entre otros a Alexis Sánchez, Humberto Suazo, Matías Fernández, Arturo Vidal. Hoy ve a esos a jugadores y dices, ¡wow! Eramos una familia, si un familiar de alguno de nosotros se enfermaba, en la tarde todos estábamos acompañándolo en su casa... Jesús y Andrés (presidente y vicepresidente) veían los entrenamientos, y a cada rato nos preguntaban si estábamos bien. Si notaban algo raro, nos brindaban el apoyo necesario, así fuera traer a nuestras familias del extranjero”.

 

De aquella experiencia recuerda lo difícil que es jugar en una Copa Libertadores o Copa Sudamericana en calidad de visitantes: “aquí llegan los clubes de otros países y los recibimos con los brazos abiertos, les prestamos nuestras instalaciones, les dan pases para ir a comer a los mejores restaurantes. Cuando los equipos mexicanos viajan a Sudamérica el ambiente es muy hostil, no te dejan dormir, te amenazan, te presentan miles de pretextos para no dejarte entrenar cómodamente o impedirte reconocer el pasto del estadio. A mí me tocó una vez en Brasil que a lado del estadio nos abrieron la puerta de unas canchitas para calentar, y cuando nos dimos cuenta, nos encerraron con candado. Tuvimos que utilizar los fierros de los tachones para romperlo, de lo contrario ni siquiera llegamos al partido”, señala con una sonrisa de incredulidad.

 

Andrés se define como un tipo bendecido al cual la vida le ha dado mucho. Pese a una estadía relativamente corta con Millonarios, a la fecha la gente lo sigue recordando en sus pancartas y cánticos, ya que con los de Bogotá formó parte de la marca histórica de 29 partidos invicto. Goza de una hermosa familia, sabe que su hijo de 12 años juega bastante bien al Futbol, pero solo lo ha visto un par de ocasiones en la cancha, ya que su hijo no quiere que lo vea jugar, y él no desea presionarlo.

 

Con dejo de nostalgia habla de su hermano, Miguel Calero, quien lo convenció de viajar a Pachuca cuando las cosas en una prueba en Inglaterra no le salieron bien. Recuerda su infancia y juventud en la que podía jugar hasta 6 horas seguidas al Futbol, en la que más adelante sus familiares se convirtieron en pilares al acompañarlo siempre a los entrenamientos aunque hiciera una hora de trayecto en camiones, y también de la violencia que se vivía en la Colombia de Pablo Escobar, en donde su padre trabajaba en el edificio del DAS donde estalló un carro bomba provocando la muerte oficialmente de 63 personas.

 

Ganó el torneo “Esperanzas de Toulon” y a partir de ahí su carrera cambió: “decían que mucho antes de los 15 años ya estaba listo (para debutar)". "Aquella selección Colombia era increíble, con los talentos de Valderrama, Valenciano, “Tren” Valencia, Asprilla, imagínate, en 1994 Pelé los daba como campeones del mundo, y tres años después yo con 18 o 19 años ya era parte de ese equipo”.

 

Andrés Chitiva va por el mundo con desenfado, no es de preocuparse y disfruta a cada momento su vida que no imagina fuera del Futbol. Mantiene excelente relación con sus ex compañeros, es un fiel creyente de Dios y del karma, de obrar bien para que así te vaya en la vida… y es por eso, que la vida misma le ha recompensado.

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