La fe intacta

Las posibilidades de Perú siguen siendo altas.

La diferencia entre Nueva Zelanda y Perú está en que los primeros mostraron ayer lo máximo que pueden ofrecer y los segundos estuvieron muy por debajo de sus posibilidades. El equipo local, del cual se sabía poco o nada en el Perú, se mostró como un once muy táctico y defensivo. Con mucha disciplina para la marca y mucha intensidad para ganar las pelotas divididas. Pero también evidenció sus falencias: muy poco en ataque, incluso con el ingreso de Wood. 

 

El tamaño de la cancha perjudicó el juego de Perú, que además jugó un partido bajo en líneas generales. Salvo la defensa, donde destacó la enorme actuación de Alberto Rodríguez, los de Gareca fueron un equivo previsible, sin variantes. Floja actuación de Carrillo, Cueva y Flores, que djaron náufrago a Farfán en la dlantera. 

 

Lo que queda es confiar en que se mejorará en el partido de revancha en Lima. 35 años de maleficios se puedn romper en un partido de 90 minutos contra un rival claramente inferior. El escenario no puede ser más alentador. Solo queda demostrar en la cancha. ¡Arriba Perú!