Escándalo Millonario: dos jugadores casi se van a las piñas

En pleno entrenamiento, Lucas Martínez Quarta y Tomás Andrade estuvieron muy cerca de protagonizar una velada boxística

Cuando River comenzaba a sonreír después de un mes de frustración y dolor en materia de resultados, un episodio poco agradable aconteció en la práctica del plantel en el predio de Ezeiza, donde casi se van a las piñas Tomás Andrade y Lucas Martínez Quarta. Debieron intervenir sus compañeros para evitar la agresión física y el escándalo millonario...


La eliminación de la Copa Libertadores a manos de Lanús, la derrota en el superclásico con Boca y la lejanía con la punta de la Superliga encontraba a River en un momento crítico y preocupante a nivel futbolístico. Sin embargo, con la posterior clasificación a la final de la Copa Argentina, la confirmación de la continuidad de Marcelo Gallardo y la reciente victoria frente a Unión, por el campeonato local, en el cual el equipo cortó una racha de seis partidos sin ganar, el Millo empezó a renovar los aires y todo hacía presagiar un presente tranquilo, alentador...


Pero la tensión, quizá, de todo lo vivido en el último tiempo se transfirió a la práctica de fútbol realizada ayer, en la cancha número 4 del anexo deportivo de Ezeiza, donde casi terminan a las trompadas Andrade y Martínez Quarta. ¿Qué pasó? El habilidoso mediocampista le pisó dos veces la pelota al defensor, que viene cumpliendo la sanción por dóping, y este no se la bancó: se le tiró fuerte a los pies para marcar presencia y hacerle sentir el rigor, y Andrada, que se siente obligado a entregar un plus extra en cada entrenamiento para ganarse la consideración del técnico, reaccionó.


Se paró enseguida y lo fue a buscar a Martínez Quarta, quien optó por alejarse de la zona de conflicto. Así y todo, Andrade alcanzó a tirarle una patada, y la intervención inmediata de Camilo Mayada y de Alexander Barboza para calmar y detener la marcha del mediocampista resultaron claves para evitar un papelón mayúsculo.

 

Minutos más tarde, para colmo, Andrade terminó padeciendo un fuerte golpe del paraguayo Jorge Moreira, que le impidió finalizar la práctica de fútbol con normalidad. Lejos de hacer la vista gorda, Gallardo tomó nota del suceso que rozó el escándalo.