De la euforia a la desazón y al reconocimiento final

Las lágrimas desbordaron las tribunas de Lanús y el campo de juego

 

La fiesta inicial, única e inolvidable, a la par del optimismo generalizado que había en Lanús, quedó luego eclipsada por el resultado y el trámite del partido, muy favorable a Gremio de principio a fin, a pesar de la exigua diferencia.

 

 

La ilusión de los hinchas del Grana, que colmaron su estadio, dejó lugar más tarde a las lágrimas. Y no sólo en las tribunas, sino también en el campo de juego, donde los jugadores de Lanús no pudieron contener el llanto por la enorme chance histórica desperdiciada.

 

 

Pero mientras el plantel de Gremio festejaba junto a los 4.000 simpatizantes que llegaron desde Brasil, alambrado de por medio, llegó el reconocimiento para el Grana por parte de su público.

 

 

Los más de 40.000 hinchas que llenaron La Fortaleza se deshicieron en aplausos y ovaciones para con sus futbolistas y su técnico, en virtud de la enorme campaña en esta Libertadores y el haber quedado a un pasito de la gloria eterna. Hubiera sido inolvidable una consagración, es cierto. Pero, sin dudas, también lo fue el haber llegado hasta donde se llegó y, sobre todo, por la manera en que lo hizo. A pesar de la derrota, ¡Salud, Lanús!