No fue un clásico en paz: un dirigente herido y otro terminó demorado

Álvarez Gálvez, de Estudiantes, terminó con un corte en su cabeza; Alejandro Ferrer, del Lobo, fue a declarar por ingresar hinchas cuando el estadio estaba lleno

Otra jornada lamentable para el fútbol argentino. El clásico entre Gimnasia y Estudiantes se destacó pero no precisamente por lo futbolístico. En el entretiempo detuvieron a Alejandro Ferrer, vicepresidente segundo del Lobo, por dejar ingresar a socios que no pudieron pasar antes del inicio del encuentro debido a que estaba la capacidad colmada. En tanto, en el medio del encuentro, los simpatizantes triperos hirieron a Álvarez Gálvez, directivo del León, y le tiraron una bomba de estruendo al banco de suplentes pincharrata.

 

Quince minutos antes del comienzo del partido cerraron las vallas de policía, antes de la llegada al Monumento del Bosque. Esto generó el fastidio de los socios que esperaban para poder ingresar al estadio. En el sector se encontraba Juan Manuel Lugones, titular de la Aprevide, quien ante la consulta de los socios, respondió que "estaba colmada la capacidad del estadio".

 

Ante esta situación, algunos socios se comunicaron con los dirigentes y en el entretiempo se acercó Alejandro Ferrer hasta ese sector, quien luego de dialogar con la policía, varios simpatizantes pudieron ingresar. Pero de un momento a otro, llegaron varios efectivos policiales, quienes cortaron el ingreso de los socios al estadio del Bosque, y se llevaron arrestado al dirigente tripero.

 

En tanto, el comienzo del partido estuvo demorado algunos minutos, producto de la cantidad de rollos de papel que cayeron al campo de juego. Y como una especie de proyectil, un hincha de Gimnasia le arrojó un rollo al dirigente Alvarez Gálvez, quien sufrió un corte en su cabeza y debió ser asistido por sus compañeros.

 

"¿Qué pasa si alguien tira una piedra? Lo del dirigente herido está malísimo. La única cosa que tenemos que hacer es que no hay que hacer periodistas-hinchas. Estuvieron mal todas las cosas que pasaron en la cancha, hay que ponernos los pantalones largos", afirmó Lugones, al enterarse del hecho.

 

Por otra parte, sobre el final de la primera parte, una situación de peligro amenazó con la suspensión del clásico. Desde la platea tripera le arrojaron una bomba de estruendo al banco de suplentes del Pincha y el partido estuvo parado durante varios minutos.

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