"Salir campeón con Boca es algo inexplicable"

Wanchope Ábila no puede creer lo que logró con el equipo de Guillermo desde que llegó al club xeneize

Escribe: Redacción de Argentina

 

Llegó envuelto en prejuicios propios y extraños. Que no tenía nivel para jugar en Boca. Que era una imposición del presidente Daniel Angelici. Que era (es) amigo de Carlos Tevez y que por eso llegaba al plantel. Se dijeron muchas cosas, pero Ramón Ábila siempre se tomó los rumores con humor.

 

 

Por lo menos así lo hizo saber de cara a la gente, cuando daba declaraciones. Pero su aceptación y trabajo fueron más importantes que los prejuicios y Wanchope, terminó siendo un jugador clave en la última etapa del campeonato. No sólo por sus goles, si no que fueron concreciones importantes. No hizo el quinto gol de una goleada; si no que hacía aquellos que al rival le dolían.

 

 

"Merecíamos festejar. Estoy muy contento", sentenció el goleador tras la finalización del encuentro. "Ganamos un torneo en el cual fuimos los mejores; lo hicimos bien. Si terminás primero porque sos el mejor de todos", explicó Wanchope, quien además sostuvo sobre su vivencia desde su llegada a Boca que "había que esperar. Tener paciencia, trabajar como nunca en cada entrenamiento... Pero tampoco es una desgracia estar en el banco de suplentes de Boca...", comentó el delantero.

 

 

En tanto, agregó al respecto que "uno tiene que estar listo para ayudar a los compañeros, para aportarle al equipo te toque jugar de titular o salir como suplente", cerró Wanchope. Asimismo, dijo que la sensación de salir campeón con el Xeneize es "algo inexplicable".

 

 

"Salir campeón con Boca es algo inexplicable", sentenció Ábila quien también tuvo tiempo para pensar un poco también en lo que viene, y que no es poco, porque el equipo se juega la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores de América.

 

 

"Sé que ahora tenemos un partido importante por la Libertadores; pero también es justo que podamos festejar este campeonato", explicó.

 

 

Y Wanchope se fue con sus compañeros. Con gorros con los colores boquenses, con las ganas de festejar de sus compañeros, los botellones de cerveza, los paraguas de colores azul y oro, y con la convicción de que fue fiel a su forma de ser, a su estilo.

 

 

Ábila llegó envuelto en prejuicios, como explicamos al principio. Partido a partido se fue ganando -metiendo los codos- un lugar entre los titulares. Y también sabe que después del Mundial, tendrá que pelear un lugar con alguien que se ganó ese lugar mucho tiempo antes como Darío Benedetto, que acabó con un gran promedio de gol: uno por partido.

 

 

Será para Wanchope un desafío más, un motivo más para pelearla todos los días en Casa Amarilla y cuando le toque entrar a la Bombonera.