La relación entre Álvaro Morata y Alice Campello vuelve a situarse en el foco mediático. Tras semanas de rumores, el futbolista ha confirmado que ya no vive en el domicilio familiar, marcando un nuevo punto de inflexión en su historia personal.
Una relación marcada por el amor y las crisis
Morata y Campello han construido una familia numerosa con cuatro hijos, convirtiéndose durante años en una de las parejas más mediáticas del panorama deportivo y social. En redes sociales y apariciones públicas siempre proyectaron una imagen de unión, cariño y complicidad. Sin embargo, detrás de esa fachada también se han acumulado dificultades.
Las idas y venidas han sido una constante. A lo largo del tiempo, ambos han reconocido haber atravesado crisis personales, incomprensiones y momentos de desgaste. Alice habló abiertamente de la depresión posparto, mientras que Morata ha arrastrado una fuerte presión profesional ligada a su carrera como futbolista de élite. Todo ello fue erosionando la relación poco a poco. En agosto de 2024, la pareja anunció una primera separación que se prolongó durante cinco meses. En enero de 2025, decidieron darse una segunda oportunidad, convencidos de que el amor y la familia merecían un nuevo intento. Sin embargo, las tensiones no desaparecieron del todo.
La confirmación de la separación definitiva
En las últimas semanas, las señales eran evidentes. Morata y Campello fueron vistos en Milán con semblante serio y actitud distante, lo que reavivó los rumores sobre una nueva crisis. Poco después, el propio futbolista confirmó en exclusiva a la revista ¡Hola! que había abandonado la casa que compartía con Alice y sus hijos, un gesto que confirmaba la separación definitiva.
Este fin de semana, el periodista Javier de Hoyos aportó nuevos detalles desde el programa D Corazón. Tras hablar directamente con el jugador, aseguró que la ruptura es real, aunque matizada por un profundo respeto mutuo.
“Me recalca que Alice Campello es la mujer de su vida, que van a seguir formando esa familia, pero que desgraciadamente esta segunda oportunidad no ha salido adelante”, explicó De Hoyos. Unas palabras que reflejan el tono con el que ambos están afrontando esta etapa: sin reproches públicos y con prioridad absoluta hacia sus hijos.
Sin terceras personas y con respeto mutuo
Uno de los puntos que Morata quiso dejar claros es que no hay terceras personas implicadas. El futbolista habría insistido en que la ruptura no responde a infidelidades, sino a circunstancias emocionales y vitales que, con el tiempo, han hecho inviable la convivencia como pareja. “Se quieren mucho”, resumió el periodista, subrayando que el vínculo afectivo sigue presente, aunque haya cambiado de forma. El objetivo ahora es reorganizar su vida familiar, mantener una relación sana por el bien de sus hijos y afrontar el proceso con la mayor discreción posible.
La separación de Álvaro Morata y Alice Campello pone fin, al menos por ahora, a una historia intensa, pública y profundamente humana. Una relación que ha vivido el amor en su máxima expresión, pero también el desgaste que conlleva crecer bajo los focos. Hoy, ambos inician una nueva etapa, separados como pareja, pero unidos como familia.