Lamine Yamal inicia el Ramadán y el Barça activa un plan especial para proteger su rendimiento
El club azulgrana adapta su estrategia médica y nutricional para que el joven talento mantenga su nivel en pleno Ramadán
El FC Barcelona ya ha puesto en marcha un plan nutricional específico para Lamine Yamal tras el inicio del Ramadán. El objetivo: cuidar su salud y mantener su rendimiento en LaLiga y la Champions League.
Un plan médico a medida para una estrella de 18 años
En el fútbol moderno, cada detalle cuenta. Y cuando se trata de una joya como Lamine Yamal, el margen de improvisación es cero. Con el inicio del Ramadán, periodo en el que los deportistas musulmanes realizan ayuno diurno, el FC Barcelona ha activado un protocolo específico para proteger su rendimiento deportivo sin interferir en sus convicciones personales.
Según adelantó el diario AS, el equipo médico azulgrana ha diseñado una estrategia integral basada en tres pilares: control nutricional del Iftar (la comida que rompe el ayuno), hidratación estratégica y prevención de lesiones. El principal reto es evidente. Durante las horas de sol, Yamal no puede ingerir ni alimentos ni líquidos. En un atleta de alto rendimiento que compite en LaLiga, que afronta compromisos exigentes y que debe mantener explosividad y concentración, el equilibrio metabólico es clave.
El club ha estructurado cuidadosamente el Iftar para evitar excesos que puedan alterar el descanso nocturno o generar pesadez muscular. La nutrición está pensada para aportar glucosa suficiente, proteínas de calidad y una reposición mineral adecuada, sin provocar picos que afecten a los entrenamientos matutinos.
Hidratación y prevención: las claves del proceso
Uno de los puntos más delicados del Ramadán en el deporte profesional es la hidratación. Al no poder beber agua durante el día, el cuerpo técnico ha establecido una ingesta milimétrica de líquidos y electrolitos durante la noche y antes del amanecer. No se trata solo de beber más, sino de hacerlo de forma estratégica.
Además, el plan incluye un seguimiento constante de indicadores físicos: masa muscular, niveles de fatiga y recuperación postpartido. La prevención de lesiones es una prioridad. La falta de glucosa durante el día puede aumentar la fatiga muscular, especialmente en los minutos finales de los partidos de Champions League o en duelos intensos del campeonato doméstico.
🚨💣 Lamine Yamal has begun Ramadan 🙏🏼🇪🇸
— Topskills Sports UK (@topskillsportuk) February 18, 2026
Barcelona staff are preparing a SPECIAL nutritional plan to support the 18-year-old star through the holy month.
🚫 Daytime fasting will be observed throughout the entire period of Ramadan.
The month concludes at the END OF MARCH —… pic.twitter.com/EqCg5kVbTb
El calendario también juega a favor. El Barça no tiene compromisos intersemanales inmediatos, lo que permite al cuerpo técnico evaluar cómo responde el joven delantero antes del próximo encuentro oficial frente al Levante. No es la primera vez que el club afronta este escenario. En temporadas anteriores, futbolistas como Ousmane Dembélé, Franck Kessié o Ansu Fati siguieron protocolos similares con resultados satisfactorios. La experiencia acumulada permite al Barça actuar con naturalidad y conocimiento científico.
Una prueba competitiva bajo los focos
El próximo partido será el primer test real. Analistas y cuerpo técnico observarán especialmente su rendimiento en los tramos finales, donde el desgaste físico suele marcar diferencias.
Para Hansi Flick, contar con un Lamine Yamal en plenitud es fundamental. El extremo es una pieza estructural del proyecto azulgrana, tanto en LaLiga como en Europa. Su capacidad de desborde, su desequilibrio individual y su madurez competitiva lo convierten en un activo estratégico.
El Ramadán concluirá a finales de marzo, justo en un tramo decisivo del calendario, con partidos clave y compromisos internacionales como la Finalissima en el horizonte. El Barça sabe que la gestión correcta de este periodo puede marcar la diferencia. En el vestuario se respira normalidad. Para Yamal, cumplir con sus creencias y competir al máximo nivel no son conceptos incompatibles. Y para el Barcelona, proteger a su talento emergente es una cuestión de responsabilidad deportiva y humana.