La razón por la que la Supercopa de España no tiene prórroga

Una decisión reglamentaria que cambia el desenlace de los partidos y genera debate entre clubes y aficionados

La razón por la que la Supercopa de España no tiene prórroga

La Supercopa de España, organizada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), se decide sin prórroga en caso de empate. Una norma pensada para proteger a los jugadores, reducir la carga física y agilizar una competición cada vez más exigente.

Una decisión reglamentaria que responde al desgaste del calendario

La ausencia de prórroga en la Supercopa de España no es casual ni improvisada. La RFEF confirmó en octubre de 2024 que la competición volvería a resolverse directamente en la tanda de penaltis si los partidos llegan empatados al final de los 90 minutos reglamentarios. Una norma que ya se introdujo en la edición anterior y que, aunque no fue necesaria entonces, se mantiene de cara a la Supercopa de España 2026.

El motivo principal es claro: reducir la carga de minutos que soportan los futbolistas en un calendario cada vez más saturado. Entre la Liga, la Champions League, las competiciones nacionales y los compromisos internacionales, los clubes de élite acumulan una densidad de partidos que preocupa tanto a entrenadores como a servicios médicos. Eliminar la prórroga supone evitar 30 minutos extra de alta exigencia física en un torneo corto, pero intenso.

La medida responde también a una reivindicación histórica de los jugadores, que llevan tiempo reclamando una mejor gestión del esfuerzo competitivo. En este contexto, la Supercopa se suma a una tendencia ya aplicada en otras competiciones organizadas por la RFEF, como la Copa del Rey o la Copa Federación, y alineada con decisiones similares adoptadas en torneos europeos e internacionales.

Antecedentes, excepciones y el nuevo escenario competitivo

Hasta hace poco, la prórroga formaba parte habitual del desenlace de la Supercopa. En la edición masculina de 2023, por ejemplo, encuentros como el Real Madrid - Valencia o el Real Betis - FC Barcelona necesitaron tiempo extra para resolverse. Lo mismo ocurrió en 2024 con el Real Madrid - Atlético de Madrid. También la Supercopa femenina vivió prórrogas recientes, como el FC Barcelona - Real Madrid de 2023 o el Atlético de Madrid - Levante UD de 2024.

Sin embargo, la RFEF ha optado por cerrar definitivamente esa puerta. El organismo entiende que la emoción de los penaltis ofrece un desenlace igual de atractivo para la afición, al tiempo que protege la salud de los futbolistas. Además, desde el punto de vista televisivo y organizativo, un partido sin prórroga garantiza horarios más ajustados y una planificación más eficiente.

Con esta norma, la Supercopa de España se consolida como una competición directa, intensa y sin margen para la especulación. El empate ya no conduce a la gestión del esfuerzo pensando en un tiempo extra, sino a un escenario límite donde cada error se paga caro. Una decisión que cambia la forma de competir, pero que responde a una realidad ineludible del fútbol moderno: menos minutos, más intensidad y mayor cuidado del jugador.