La lesión de Jude Bellingham sacude al Real Madrid en pleno tramo decisivo de LaLiga y la Champions League. El centrocampista británico estará entre seis y ocho semanas de baja, un contratiempo que altera los planes del equipo blanco.
Un parte médico que enciende las alarmas en el Real Madrid
El optimismo inicial ha dado paso a la preocupación en el entorno del
Real Madrid. Lo que parecía una dolencia leve, con una previsión de baja cercana al mes, ha terminado convirtiéndose en una ausencia mucho más prolongada. Los servicios médicos del club detectaron complicaciones que no se apreciaron en las primeras pruebas, lo que obligó a replantear por completo el calendario de recuperación de
Jude Bellingham.
El internacional inglés, pieza clave en el esquema del técnico Álvaro Arbeloa, estará fuera de los terrenos de juego entre seis y ocho semanas. Un margen que, en términos competitivos, equivale a perderse partidos trascendentales tanto en LaLiga como en la Champions League, dos competiciones donde el conjunto blanco pelea por todo.
La baja de Bellingham no es una más. Hablamos del futbolista que ha marcado diferencias en el centro del campo, el jugador que equilibra, presiona, llega al área y asume galones en momentos de máxima exigencia. Su rendimiento esta temporada lo había consolidado como uno de los líderes del vestuario y como una referencia absoluta para la afición del Santiago Bernabéu.
El nuevo parte médico confirma que el británico no podrá estar en el decisivo duelo frente al Benfica, un choque vital en la hoja de ruta europea. Además, su ausencia se extenderá a varios compromisos ligueros de enorme impacto en la clasificación, incluido el siempre caliente derbi ante el Atlético de Madrid.
Golpe estratégico en plena batalla por LaLiga y Champions
El calendario no da tregua. Marzo y abril concentran algunos de los partidos más determinantes de la temporada. Sin
Jude Bellingham, el
Real Madrid pierde a su brújula en el centro del campo justo cuando más necesita estabilidad y carácter competitivo.
El cuerpo técnico tendrá que reinventarse. Opciones no faltan en la plantilla, pero ninguna replica exactamente el perfil del inglés. Su capacidad para romper líneas, su despliegue físico y su lectura táctica lo convierten en un futbolista diferencial. En un contexto donde cada punto en LaLiga cuenta y donde cualquier error en la Champions League puede ser definitivo, la baja adquiere una dimensión estratégica.
Además del partido ante el Benfica y el derbi contra el Atlético de Madrid, el nuevo calendario de recuperación apunta a que Bellingham reaparecería, si todo va según lo previsto, a mediados de abril. Esto abre la posibilidad de que tampoco esté disponible en unos hipotéticos octavos de final de la Champions, un escenario que inquieta tanto al club como a la afición madridista.
La gestión médica ha sido clara: máxima prudencia. Forzar plazos en este momento podría comprometer el tramo final de la temporada e incluso el rendimiento del jugador de cara al verano. El Real Madrid prefiere perderlo unas semanas más antes que arriesgar una recaída que complique aún más el panorama.
En clave deportiva, la responsabilidad recaerá ahora sobre el resto del centro del campo. El equipo deberá reforzar su estructura colectiva, minimizar riesgos y asumir que, sin Bellingham, el juego será distinto. El reto no es menor: mantener el pulso por LaLiga, sobrevivir en la Champions League y sostener la presión mediática que acompaña cada tropiezo del club blanco. La noticia es un jarro de agua fría. El Real Madrid afronta semanas decisivas sin uno de sus pilares. Y aunque la historia del club está llena de remontadas y resiliencia, esta vez el desafío es mayúsculo. Sin Jude Bellingham, el margen de error se reduce al mínimo.