Cristiano Ronaldo echa sal en la herida del Barça en Grecia (y ojo al 'papelón' de Messi)

Cristiano Ronaldo echa sal en la herida del Barça en Grecia (y ojo al 'papelón' de Messi)

Mientras los azulgrana gripan ante Olympiakos, el Real Madrid se conjura para salir del atolladero en Wembley

La jornada europea detuvo en seco la marcha triunfal del Barça, que volvió a gripar fuera de casa y en un estadio complicado. Olympiakos aguantó más fácilmente de lo esperado a los azulgrana, que jugaron otra vez con doble pivote en el medio campo y sin Iniesta, y adolecieron de falta de verticalidad y remate. Los cambios en el segundo tiempo no desatascaron el partido. La imagen del equipo de Ernesto Valverde fue similar en conjunto a la exhibida hace pocos días en San Mamés, pero sin un Leo Messi inspirado.

 

Lo visto en Grecia confirma que este Barcelona es un equipo tan práctico que se ha abandonado al argentino cuando toca marcar las diferencias. Messi ejecuta, juega y hace jugar, mientras el resto del equipo completa una presión alta correcta, una circulación aceptable y ocupa espacios defensivos mejor que en temporadas anteriores. Sin embargo, todo ello ha costado la pérdida de una identidad que tarde o temprano despertará debate en Barcelona, sobre todo si los resultados dejan de llegar. No tanto por ahora, ya que este 0-0 ante Olympiakos retrasa la clasificación para octavos de final de la Champions League, pero en realidad no es grave.

 

Barça

 

Messi. Merece la pena destacar al '10' en un partido en el que no estuvo precisamente inspirado. Leo lo intentó, pero dada la falta de juego de su equipo pese a que Valverde metió a Denis Suárez para compensar la falta de verticalidad de Paulinho y Busquets, actuó sobre todo de enganche con Luis Suárez y de generador de fútbol desde la mediapunta, algo que chocó constantemente contra las dos líneas bien juntas del equipo heleno. Sin Messi cerca del área y, sobre todo, sin Messi enchufado, este Barcelona es muchísimo menos Barcelona.

 

Esta imagen azulgrana supone un soplo de aire fresco para un Real Madrid que observa muy atento desde Londres. El partido de Wembley ante el Tottenham, además de ser decisivo para la clasificación de los blancos como primeros de grupo, es un auténtico examen para saber si el equipo de Zidane está realmente en crisis o simplemente se ha desconectado de la temporada tras las Supercopas. Y precisamente no desconectarse es lo que quiere un Cristiano Ronaldo que en la Liga está descafeinado, pero que en Europa sigue siendo un ciclón: cinco goles en tres partidos. Mañana espera volver a darle una 'bofetada' a Leo en ese sentido en la máxima competición Continental.