Traición a un amigo de Messi: “Le queremos, pero decide él” (hay sorpresa)

El Barça espera que no se confirme

Es la gran obsesión de los entrenadores más importantes del momento: disponer de dos jugadores por puesto, y de garantías. Las temporadas ahora son muy largas, hay más partidos y los futbolistas acumulan muchos minutos en las piernas, por lo que es probable que aparezcan las lesiones y que estas lo hagan en el tramo de febrero a mayo, el definitivo. Por eso los místeres de los grandes de Europa buscan una plantilla profunda.

El problema, segundo y más importante, es que, de acuerdo a esta necesidad, en los equipos más importantes no basta con ser bueno tácticamente o tener una gran visión de los partidos, además es necesario ser un buen gestor que mantenga enchufados a los 23 jugadores de la plantilla, no solo a los habituales en el once.

Y eso, con estrellas de por medio, no es fácil. Todos quieren jugar, cada uno de los jugadores se ve apto para disponer de una de las plazas protagonistas en los partidos decisivos y en la temporada. De ahí derivan la mayoría de los problemas que a la larga puede hacer mellar la autoridad de un preparador en su vestuario.

James, con el Bayern

Le ha ocurrido a James Rodríguez en el Madrid de Zinedine Zidane o ahora a Pep Guardiola con Leroy Sané. El joven extremo alemán de 23 años, que ha visto en la última temporada frenada su progresión geométrica, no quiere pasar otra campaña en el vagón de cola. Sabe que puede situarse entre los jugadores más desequilibrantes del continente y quiere ser titular. Guardiola no puede garantizarle eso en su City, por lo que va a escuchar una sugerente oferta que le viene de su país natal.

Nada menos que del Bayern Múnich, que está dispuesto a irse hasta los 100 millones de euros por zurdo de oro de Essen. La cifra está estipulada por los citizens como mínimo razonable parar dejarle ir, aunque Guardiola insiste: “He dicho dos o tres veces que lo queremos y queremos que se quede. Tiene una oferta, y estamos esperando para hablar con sus agentes para extender su contrato”.

Salido del Schalke en el verano de 2016 por £ 37 millones, Sané podría volver a su tierra como estrella y líder de un grande, eso sí a costa de la inversión germana que bien podría ir destinada a Ousmane Dembelé. Kovac quiere un encarador nato y Sané es su preferencia: si acepta, adiós a la posibilidad del Barça de recibir dinero bávaro por el francés.