James Rodríguez ya lo sabe ¡Se acabó, este tren ya pasó!

Fue uno de los señalados por la eliminación

Es cierto que anoche llovía menos en el Santiago Bernabéu tras los tres pitidos del árbitro en San Mamés. Las caídas, a las que no se acostumbra la hinchada merengue, son menores cuando el eterno rival también está en la lona. El doble KO de los dos gigantes deja la Copa del Rey más abierta que nunca y a Quique SetiénZinedine Zidane tocados y cabizbajos. En el caso del francés, salió muy decepcionado con la actuación de algunos de sus futbolistas, sobre todo con aquellos que tuvieron la oportunidad de reivindicarse, otra vez, y la desaprovecharon de pleno. James es de los más notables en este grupo.

El colombiano sabía que, con unos meses por delante de competición, la opción de la Copa era básica en sus intentos por engancharse al discurso de Zizou, encontrar su hueco entre los 13-14 jugadores que tienen un puesto asegurado la temporada próxima, pero si antes el club dudaba con su venta en verano, ahora es una prioridad. James ya lo sabe, su tren en el Real Madrid ha pasado de largo con la visita de la Real Sociedad.

Hazard y James

El cafetero, combativo y bregador, está lejos de ser trascendente. Lento, carente de peligro salvo un tiro lejano, está a una inmensa distancia de ser un jugador correspondiente con su ficha, el precio de un fichaje (el suyo) que pesa sobre su cabeza y que, acorde a todo ello, no da el rendimiento para mantener una alta expectativa por él. Para los de Chamartín, James simplemente no sale a cuenta, no hay retorno. El colombiano no es un canterano ni un chaval, tiene ficha de crack y no lo es. El Madrid no puede depender de un jugador que no resuelve.

Zidane se fue muy contrariado ayer con él. De hecho fue el primer cambio al descanso; una declaración de intenciones. Con tan poco margen por delante esta temporada, el míster de La Castellane le ha puesto la cruz en su agenda. La siguiente temporada su salario y hueco debe ir a un jugador más resolutivo, posiblemente el rival que tuvo enfrente el sudamericano, un Martin Odegaard que le aventaja en capacidad, fuerza, desequilibrio y edad. James despierta de un sueño: nunca triunfará en el Real Madrid, y puede ir buscándose equipo.