El Barça contraataca: fichaje clave

Josep Maria Bartomeu quiere ilusionar

Es un combate abierto. Nos sabemos si amistoso o una guerra fratricida, espesa y dura, en la sombra, pero una cosa está clara: solo puede quedar uno. Y eso se repite cada temporada. Hay codazos por la corona del Liverpool de Jürgen Klopp. A los grandes europeos cada vez les obsesiona más tener la preferencia por plantilla de posicionarse como máximo favorito y aspirante al título de la Liga de Campeones.

Al fin y al cabo es una lucha continental. Solo que la exigencia de Madrid y Barça (Barça y Madrid) va más allá. La suya es una disputa por el trono de España, por el hueco de privilegio en la historia y por mercado mediático mundial. Y en semejante conflicto no vale quedarse atrás.

Uno de los focos de mayor actividad, e ingresos, para los dos clubes es el continente asiático en donde el equipo que preside Florentino Pérez metió mano recientemente, y contundente, con el fichaje, robado al Barça, de Takefusa Kubo, el llamado Messi japonés. Los resultados de dicha operación ya se están dejando ver en la pretemporada de los Blancos en Canadá: el seguimiento de las evoluciones de Kubo junto a los Hazard, Benzema y compañía son un punto de máxima atención para el gigante nipón, y, además, comienza a mostrar pinceladas de su enorme talento. Movimiento redondo de Florentino Pérez que a la vez a fichado a un gran jugador con un futuro prometedor, se lo ha quitado al Barça y se ha asegurado que un buen puñado de japoneses verán todos los partidos del Madrid.

Kubo en la pretemporada del Real Madrid

Eso lo sabe el Barça y Josep Maria Bartomeu, y en Can Barça no han querido quedarse atrás, la reacción no se ha hecho esperar: los culés firman por 1,1 millones de euros (y una clausura de 40 millones de euros) a Hiroki Abe, de los Kashima Antlers. En principio Abe se irá al filial del Barça pero se espera que sea una de las figuras de los próximos Juegos Olímpicos del 2020.

Abe, con la camiseta del Barça

Estrategia, táctica, movimiento, mercado… los dos grandes de España nunca descansan en sus riñas por la primacía.