Koeman los señala: los jugadores que desaprovecharon su oportunidad

Dio minutos a los menos habituales

Ronald Koeman aprovechó que el Barça tenía en el bolsillo su pase a los octavos de final de la Champions League, y dio minutos a los menos habituales. En un principio, el encuentro ante el Dinamo de Kiev no debería de ser más que un trámite, y se cumplieron los pronósticos, con una sencilla goleada por cero a tres, y sin demasiado sufrimiento. Obviamente, también se vio obligado a rotar debido a las numerosas bajas con las que contaba en su plantilla.

Y uno de los grandes beneficiados fue Junior Firpo, que salió como titular por primera vez esta temporada. Antes, tan solo había disputado un encuentro, también en la máxima competición continental, pero entrando en los minutos finales. Ocupó el lugar de Jordi Alba, y esperaban que se reivindicara y demostrara que puede ser una buena alternativa. Pero como de costumbre, volvió a decepcionar, y dejó claro que no está preparado, ni lo estará nunca.

Se le vio fallón y nervioso, y acusó estar falto de ritmo, pero no es excusa, pues muchos de sus compañeros también lo estaban, y rindieron. Si alguien tenía dudas, ya han quedado completamente despejadas, y en enero, o en verano, a más tardar, hace falta traer a un jugador para el carril zurdo. El ex del Real Betis Balompié no da la talla, y lo mejor es venderle, y lo antes posible. Otro en una situación idéntica es Carles Aleñá, que también partió de inicio.

Se le vio perdido, desorientado, y en ningún momento controló el juego. En su caso, lo más probable es que se marche cedido, y se le han abierto las puertas para regresar al Benito Villamarín, donde ya estuvo unos cuantos meses a préstamo. A sus 22 años, está muy ‘verde’, y va camino a ser otra gran promesa más que se queda por el camino, como otras tantas. Y no mucho mejor estuvo su compañero en la medular, Miralem Pjanic.

Debía de coger responsabilidades, pero pasó de puntillas, y no aportó nada. Ya hay dudas y escepticismo sobre su fichaje, y, a sus 30 años, le piden mucho más de lo que da.

No hay tiempo para tener calma.