La pelea brutal que Sergio Ramos esconde en el Real Madrid

Hubo polémica

Luka Modric fue una de las sorpresas en la alineación de Zinedine Zidane. Y no por su presencia, todo lo contrario, pues partió como suplente, algo que pocos o nadie se imaginaban. Regresaba de su sanción tras su expulsión ante el Celta de Vigo en la primera jornada de La Liga Santander y tuvo que ver los primeros 68 minutos desde el banquillo, lo que no le sentó nada bien.

Tanto, que el croata explotó en el vestuario, donde mostró una cara de muy pocos amigos y no tenía ganar de hablar con nadie. Cree que, con él en el campo desde el minuto uno, la situación hubiese sido muy diferente y el Real Madrid se hubiese llevado los tres puntos en su visita al Villarreal en el Estadio de la Cerámica, donde partían como grandes favoritos.

El último ganador del Balón de Oro no quiere perder su puesto de intocable y no aceptará ver muchos más encuentros desde fuera de la línea de banda. Puede ser el principal perjudicado por el cambio de sistema, ‘Zizou’ ha apostado por el 4-4-2 en los dos últimos duelos, y se asusta pensando que puede perder su lugar si acaba llegando un fichaje galáctico para el centro del campo, como puede ser Bruno Fernandes.

Por ello, Modric ya ha enviado un mensaje alto y claro al preparador galo y a Florentino Pérez. A sus casi 34 años, no perderá el tiempo. Si no juega en el Madrid, lo hará en otro lado, y no le faltan ofertas para firmar un último gran contrato y retirarse cubierto de oro. E incluso está dispuesto a amenazar la estabilidad del vestuario si no se cumplen sus peticiones. 

Un escándalo que Sergio Ramos, como capitán de la plantilla, intenta ocultar. Algo que resulta prácticamente imposible de hacer cuando el malestar es tan grande. Y amenaza con ir a más.